Augusto Borges: “La calidad nos permite ver al café de especialidad no como un nicho de mercado sino como un gran mercado en sí mismo”

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La región de Mantiqueira de Minas, situada en el sur del estado de Minas Gerais, es una de las zonas de Brasil con mayor tradición en la producción de cafés de calidad y una de las que cuenta con más premios en este ámbito. En 2011, esta región fue reconocida como una Indicación Geográfica Protegida, debido a la reputación mundial de sus cafés y muestra de ello son los repetidos premios recibidos por muchos de sus productores. Tal es el caso, por ejemplo, del café de Augusto Borges, considerado uno de los tres mejores cafés de Brasil de 2018. El café de Borges fue puntuado con 90,18 puntos en la Taza de la Excelencia y se llevó también, el título a la Mejor “Colheita Seletiva”  (recogida selectiva) del concurso APAS de la Associaçao dos productores do Alto da Serra. 

Este café es un Catuai Rojo plantado en 2013 y cultivado a 1.250 metros de altitud en la Fazenda Fortaleza, propiedad de Borges, caficultor de cuarta generación. 

“La maduración del grano fue muy uniforme y esto nos posibilitó una recolección selectiva perfecta. El café fue lavado, separamos los granos de la cereza y los secamos en camas elevadas. Lo que ha favorecido los máximos reconocimientos para este café es, sin duda, la uniformidad de la bebida de principio a fin. Su aroma, cuerpo y acidez son pura sintonía”, explica con orgullo, Augusto Borges, quien con tan solo 29 años de edad ha llevado al café de su familia a lo más alto del podio cafetero brasileño. 

“Siempre trabajamos juntos, en familia, mis padres, mi esposa y mis tíos, y en la época de cosechas contamos con algunos colaboradores externos para auxiliar la recolección selectiva. Este tipo de recogida permite un control más exhausto de los recogedores en beneficio de la calidad”, apunta Borges.


Los concursos, un estímulo a favor de la calidad

Actualmente, la Fazenda Fortaleza cuenta con un área plantada de 55 hectáreas más un cinturón de vegetación preservada de 15 hectáreas adicionales. En sus terrenos, además del laureado Catuai Rojo, también cultivan Catuai, Bourbon y Catucai amarillos, Arara, Mundo Novo, Acaia, Tupi RN y Rubi Rojo.

“Todos los años, explica Augusto Borges, esperamos con ilusión las inscripciones para los concursos para inscribir a nuestros cafés. La exigencia que requiere presentar la mejor calidad hace que dediquemos muchísima atención a nuestro trabajo y eso nos garantiza, sin duda, una evolución constante”

Fiel al eslogan de su región, “Mantiqueira de Minas: tradición de vanguardia en la producción de cafés raros y sorprendentes", este caficultor, ha decidido no dejar de innovar en sus cafés y lo hace porque asegura estar convencido de que el café es una profesión con proyección de futuro. 

“Actualmente todavía existe un gran éxodo rural en Brasil. La caficultura demanda mucha mano de obra, pero la mayoría de los padres no ven en la producción de café una salida profesional - los míos, sin ir más lejos, siempre me motivaron a estudiar y seguir otro camino para no depender del café -. Sin embargo, el hecho de que las nuevas tecnologías hayan llegado al campo y hayan entrado, también, en las fincas de café nos permite estar totalmente conectados, habiendo favorecido un interés creciente de los jóvenes por nuestro sector. Los productores estamos avanzando juntos, estamos recibiendo asistencia y formación como la que me otorgó un técnico de Emater, Sergio Regina, quien me orientó hacia las muchas posibilidades que ofrece Mantiqueira de Minas para la producción de cafés de alta calidad. Las nuevas tecnologías nos permiten comunicarnos directamente con el consumidor, yo mismo lo hago a través de Instagram, y esto es maravilloso porque las relaciones son cada vez más transparentes y esto, una vez más, revierte positivamente en la calidad de nuestros cafés. Estoy entusiasmado con todo lo que nos ofrece esta nueva era del café y la posibilidad que me brinda de poder trasladar a mi hijo Otavio, el mensaje de que en el café si es posible un futuro profesional”, explica Borges. 

La propiedad de Augusto Borges produce cerca de 2.000 sacos de café natural al año del cual, el 80% ha recibido notas por encima de los 83 puntos.

“Cuando degustamos una pequeña taza de café de especialidad, estamos degustando el trabajo, esfuerzo y dedicación de quien lo ha producido. Yo invierto todo lo que gano en la finca, comprando nuevas máquinas, implantando nuevos procesos, experimentando con nuevas variedades y viajando alrededor del mundo para conocer de cerca tanto técnicas, soluciones, procesos,… que se aplican con éxito en otros países productores, como para conocer que busca el tostador y el consumidor. El “Direct Trade” es un sistema de venta en alza que nos estimula a mejorar cada día más la calidad de nuestro producto y que nos permite ver al café de especialidad no como un nicho de mercado sino como un gran mercado en sí mismo”, asegura este joven y galardonado caficultor brasileño.  


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