CAFÉ DE CALIFORNIA: UN NUEVO ORIGEN QUE APUESTA POR LA CALIDAD

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Desde que a principios de esta década saltó la alarma de la amenaza del cambio climático para el futuro de la producción de café en el mundo, el tema no se ha movido de encima de la mesa de las principales organizaciones y organismos cafeteros, se han promovido todo tipo de programas a favor de una producción más sostenible y se han intensificado, también, las investigaciones para localizar terrenos alternativos a los tradicionales que aseguren la oferta de café para un mercado que no deja de crecer. Determinadas zonas de Estados Unidos, Australia y China se presentan como excelentes candidatas para este cometido y ya han empezado a producir café con éxito. Su objetivo es, en pocos años, poder participar del mercado del café. 

Estos tres países se sitúan en los márgenes del tradicional cinturón del café, comprendido entre los dos trópicos, el de Cáncer y el de Capricornio, pero aún y así, ya están dando buena muestra de su capacidad para desarrollar el cultivo de café. Y todo, paradójicamente, gracias a la modificación de las temperaturas asociada al cambio climático que favorece que algunos territorios de estos países, hasta ahora con climas continentales y templados, sean cada vez más cálidos. En estas zonas, además, se están reduciendo las heladas y ya se han registrado cambios más o menos notables en la temporalidad e intensidad de las lluvias. Todo ello, sumado a la riqueza de sus terrenos, ha provocado que estén en el punto de mira de estudios e investigaciones que buscan una solución a la demanda creciente de café y a la anunciada degradación de las condiciones de cultivo en zonas tradicionalmente productoras de café. 

 

Playas, surf y café

Este es el caso, por ejemplo de Estados Unidos, donde cerca de 40 fincas de California han empezado a producir café de hasta 15 variedades arábicas diferentes. La mayoría de ellas son varietales derivados del Typica, unos tipos de cafés que se adaptan bien a condiciones climáticas más frías que las ecuatoriales y que aunque no presentan un rendimiento especialmente alto, compensan muy bien sus producciones por su buen potencial en taza. Algunas fincas también están utilizando cafetos de la variedad Geisha – uno de los cafés favoritos de los mercados de especialidad de todo el mundo, originaria de Etiopia y popularizada desde Panamá - y Pacamara - un híbrido resultante del cruce del Pacas con Maragogype Rojo, que creó el antiguo Instituto Salvadoreño para Investigaciones del Café, ISIC -.

La apuesta por convertir a California en una futura área cafetalera es, según el rotativo New York Times, el primer intento serio de los Estados Unidos para producir café fuera de Hawai, algo que tiene mucho sentido para los agricultores californianos que han visto en el café una producción capaz de mantener con vida sus fincas de viejos árboles de aguacates que ahora compensan su baja rendiblidad con su nueva función como cobijo para la producción de cafés de espacialidad, por los que, están convencidos, conseguirán beneficios al estilo de los grandes granos premium del mercado. 

 

Arábica a 200 metros sobre el nivel del mar

Aunque el número de cafetoses todavía relativamente pequeño, cerca de 40.000 plantas, la cantidad es ya treinta veces superior a la que había hace 13 años en este mismo estado, cuando Jay Ruskey de Good Land Organics, considerado el padre del café de California, comenzó a plantar cafetos de forma experimental. Según Ruskey, la producción de café californiano tienepotencial suficiente para llegar a ser tan grande como el negocio del café hawaiano y para él, la clave del éxito radicará en la capacidad de los nuevos caficultores para ofrecer al consumidor un café único con sello de alta calidad. 

“Uno de nuestros mayores activos por increíble que parezca, es nuestra ubicación. Aunque nos encontramos 18 grados al norte de los trópicos, también estamos justo en medio de una costa plagada de universidades agrícolas de renombre mundial, de prósperos centros tecnológicos y justo en el mismo lugar donde hace ya algunos años atrás algunos agricultores se organizaron y dieron inicio a la prospera industria vinícola californiana. Todos estos condicionantes positivos nos han ayudado a crear un enfoque único para nuestros cafés y por esta razón queremos liderar el camino para que California se convierta en un centro de innovación para el cultivo de este producto”, explica, Jay Ruskey. 

La mayoría de los cafetos se han plantado en los últimos cinco años y es, justo ahora, que empiezan a recogerse las primeras cosechas útiles que esperan que “se dupliquen cada año que pase”, según Mark Gaskell, experto en fisiología y producción de cultivos de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California, asesor de Ruskey en la puesta en marcha del cultivo de café en esta parte del mundo y  totalmente implicado en el proyecto.

Aunque se pueden encontrar fincas en diferentes puntos de California, desde Morro Bay a San Diego, buena parte de ellas se concentran en este último condado, además de en Santa Bárbara y Ventura, donde los nuevos caficultores han empezado ya a organizarse en cooperativas. La más importante es Frinj Coffee fundada en 2017 por Jay Ruskey, Andy Mullins y Juan F. Medrano y que tiene por misión proveer con plantas a sus actuales 25 socios; ofrecerles soporte en el procesamiento de su café y, también, en su comercialización en el mercado. Entre los clientes más importantes de esta cooperativa está la compañía Blue Bottle Coffee que compró, por ejemplo, toda la producción de 2017 a un precio de 60 dólares por libra (450 gramos).

Frinj Coffee se presenta como entidad abanderada de la producción cafetera en California. Únicamente trabaja con cafés 100% orgánicos y su proyección de producción no deja de crecer.

 "Algunas personas nos llamaron locos por querer cultivar café en California", explica Lindsey Mesta, Directora de Marketing y Co-Fundadora de Frinj Coffee. "Cuando empezamos, muchos dudaron sobre si el café cultivado a poco más de 200 metros sobre el nivel del mar sería bueno, agrega. Así que, disipando cualquier duda sobre la calidad de nuestras producciones, hoy día ya podemos decir que los cafés de rango inferior de Frinj Coffee alcanzan los 86 puntos, mientras que granos premium se sitúan entre los 89-92 puntos. Actualmente, cerca de 36.000 cafetos están ya en la edad correcta para comenzar a ser productivos. Este año, esperamos, pues, un crecimiento de un 200% sobre nuestra cosecha de 2017 que fue de 123 kilos, mientras que para 2022, nuestras expectativas son alcanzar las 22,6 toneladas de café”.

Para asegurar esta producción, los caficultores californianos suplen las carencias de altitud del territorio con las ventajas que les aporta la latitud y aprovechan el calor del verano y la niebla marítima templada de la costa sur para emular las típicas condiciones de cultivo de café de las regiones ecuatoriales, donde los cafetos crecen a alturas mucho más altas. A diferencia, sin embargo de otras regiones productoras, en California únicamente es posible una sola cosecha al año, de mayo hasta septiembre.

 

Aguacates por café

Los productores de aguacate como Andy Mullins de Mullins Family Farm en Temecula, se encuentran entre los caficultores más entusiastas. Mullins ha plantado 1.000 cafetos debajo de las copas de sus aguacates en su finca de 1,6 hectáreas. Las necesidades de suelo, nutrientes y agua de ambos cultivos son las mismas, aunque no la inversión para sacar adelante la producción y tampoco el resultado. Mullins, por sus aguacates, está recibiendo una media de 37 centavos de dólar, en cambio, por su café recibe entre 30 y 42 dólares. Estos es así, gracias al sistema de reintegro de Frinj Coffee, basado en la premisa de “el agricultor primero” y la estructura de la propia entidad, ideada para que sus miembros siempre reciban entre el 50 y el 70% del precio final de venta del café al cliente de la cooperativa.

 Cerca de 40 fincas en California han empezado a producir café Arábica a 200 metros de altura

“Cultivar café en California no es barato. Debemos afrontar costes altos de tierra, mano de obra y materiales. Sin embargo, dado que el café de especialidad es una tendencia importante en los mercados más desarrollados, estamos convencidos que la calidad de nuestros granos nos permitirán competir con algunas de las variedades más exclusivas del mundo y sacar con ello un buen rendimiento”, explica este caficultor.

“Somos conscientes que los productores de California no van a cultivar café si no obtienen ganancias, por lo que si queremos pagar salarios éticos a nuestros trabajadores y poder pagar todos los gastos que comporta este cultivo, tenemos que centrarnos en la producción de cafés que admitan un precio más alto de venta y eso solo pasa con los cafés de alta calidad", añade Jay Ruskey.

De hecho, la preferencia de los norteamericanos por los cafés de especialidad es la principal tendencias detectada por la consultora Allegra, en su estudio sobre el Mercado del Café en Estados Unidos. En la investigación queda patente que operadores tradicionales de calidades menores están aprovechando la nueva demanda de producto premiun para introducir cafés de calidades superiores en su oferta y diversificar, además, la carta de bebidas elaboradas con este producto. Su intención es ser competitivos y luchar por una parte de este nuevo mercado de especialidad, en el que el consumidor apuesta por la calidad pero, también, por la sostenibilidad, dos características que los caficultores californianos identifican en sus cafés.

 

Colaboración institucional

La Universidad de California a través de su división UC Davis Coffee Center, está supervisando muy de cerca la evolución de la producción de café en California, velando por la calidad de la taza que se produce en este estado y promoviendo el la investigación de nuevas variedades de café, diseñadas “a medida” para poder ser producidas con éxito en este territorio.

 Los cafés de rango inferior californianos alcanzan los 86 puntos, los Premium, de 89 a 92

Uno de los primeros avances en este ámbito fue la secuenciación del genoma del café arábica, un logro alcanzado a partir de la investigación de los primeros cafetos que Jay Ruskey plantó en California y del que están llamados a beneficiarse todos los países productores de café. 

Trabajando con Ruskey, los investigadores del UCD recogieron material genético – muestras de ADN y ARN – durante diferentes momentos de desarrollo de 23 cafetos Geisha de la finca Good Land Organics y con este material, concretamente con el del ejemplar “Gheisa UCG-17” se desarrolló la secuencia del genoma del café arábica.

“Gracias a esta secuenciación, ahora tenemos acceso a información crucial para el desarrollo de variedades de café de alta calidad, resistentes a las enfermedades y que pueden adaptarse a los cambios climáticos que se espera amenacen la producción mundial de café en los próximos 30 años", apunta Juan Medrano, genetista del Colegio de Ciencias Agrícolas y Ambientales de la UCD y uno de los investigadores de la secuenciación del genoma del café. "Esperamos que este gran avance beneficie a todos los involucrados en la cadena del café, desde los productores a los consumidores de todo el mundo, y evidentemente, también, al floreciente sector cafetalero californiano”.

Algunos de los primeros territorios donde se ha empezado ya a aprovechar este trabajo es en Australia y China, donde se trabaja, también, para asentar las bases de una nueva industria de producción de café. Como ventaja, estos dos territorios cuentan para este cometido, con mucho más terreno que los caficultores de Baja California.

Fuentes: New York Times, Frinj Coffee, Universidad de California, PNAS, World Coffee Portal, UC Davis

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