Café de Australia, café naturalmente bajo en cafeína

australia.jpeg

Desde hacer más de 150 años, Australia cultiva café, aunque no ha sido hasta fechas recientes, 1980-1990, que su producción ha sido tomada en cuenta por los agricultores del país con fines comerciales. La falta de medios mecánicos y los altos costes de la cosecha habían impedido cualquier tipo de atención de los australianos en la producción de este producto. Sin embargo, la mecanización del campo y las posibilidades que ofrece el mercado de especialidad para los agricultores más emprendedores han favorecido un resurgir importante de la producción de café en Australia, más cuando, diversos estudios, apuntan a las tierras australianas como una alternativa real y viable a la producción tradicional de café de las zonas tropicales, donde el cultivo de este producto se está viendo ya comprometido por el avance del cambio climático.

No es de extrañar, pues, que Australia, lejos de perder la oportunidad, ya se prepare para esta nueva y probable reconfiguración mundial de la producción de café, en la que territorios tan dispares como California, el suroeste de China o la propia Australia, se esbozan como nuevas y prósperas áreas cafetaleras.


Es así que la industria del café en Australia se encuentra actualmente en pleno desarrollo (cerca de 50 productores con 850.000 árboles y una producción por encima de las 600 toneladas al año), compaginándose a la vez, la propia adopción del cultivo de cafés de especialidad por parte de varios emprendedores, con múltiples y variados ensayos científicos que pretenden dar con variedades de café con características resistentes a los cambios medioambientales y que puedan ofrecer los mejores resulta- dos en suelos australianos. Durante este 2019, la Universidad Southern Cross en Lismore, Australia, está estudiando ya, sobre el terreno, hasta 20 variedades con estas características. Actualmente en el país, se identifican tres grandes zonas óptimas para la producción cafetera: el norte de Nueva Gales del Sur, el sureste subtropical de Queensland y también en el norte de esta misma región, donde se estima que se concentra entre el 75 y el 80% de la producción nacional.

El crecimiento de los cafetos, la floración y el desarrollo de los frutos varían entre las regiones tropical y subtropical, lo que hace que cada región produzca un perfil de taza distinto y aunque el cultivo convencional de café arábica siempre se ha marcado a una altitud por encima de los 900–1.200 m, los suelos volcánicos rojos, las temperaturas y los patrones de precipitación a lo largo de la costa este de Australia permiten que se cultive café arábica de buena calidad a bajas altitudes, entre 200 y 900 m. Todo el café que se cultiva en este país es de la especie arábica, con especial presencia de variedades como la Catuai rojo y amarillo (90%) y Mundo Novo, además de la K7 y SL6 (5%), especialmente diseñadas para altitudes más bajas donde la roya del café es frecuente. De hecho, el café crece tan bajo en el país que hay algunas plantaciones que no superan los 150 metros sobre el nivel del mar, mientras que las que están situadas a más altitud están ubicadas en terrenos no más altos de 900 metros.

CAFÉS CON CARACTERÍSTICAS ÚNICAS

En el norte tropical de Queensland con suelos arenosos y precipitaciones de solo 600 mm, el riego es esencial para garantizar una buena producción. Es por ello que los caficultores someten a sus cultivos a un período de estrés hídrico en la primavera seca, y luego comienzan el riego para sincronizar el cultivo y que este favorezca la floración entre octubre a noviembre, cuando las condiciones climáticas son las más favorables para el cafeto.

En cambio, en las zonas australianas subtropicales, las plantaciones necesitan de menos cantidad de agua, lo que obliga a los productores a monitorear la humedad para ayudar a programar el riego de acuerdo con las necesidades de la planta. Este control y riego estratégico ha logrado en algunas fincas incrementar hasta el 25% el rendimiento de los cafetos, así como aumentar el tamaño del grano de café.

Los caficultores de café en el norte tropical de Queensland, con planta- ciones de 20 a 40 hectáreas, tienen, generalmente, su propia cosechadora, pero no en la región subtropical donde las fincas no son suficientemente grandes como para justificar el desembolso de capital, debiendo, por tanto, recurrir a la recolección manual durante la cosecha (una cosechadora mecánica puede re- coger al menos 10000 árboles por día, mientras que una persona puede recolectar alrededor de 50-80 kg de cereza madura por día o solo 10 árboles por día).

La mayor parte del café australiano que se exporta se hace con destino a Inglaterra y otros países europeos, donde este origen, poco a poco, va ganando reconocimiento por su calidad. Y es que debido a las condiciones micro climáticas particulares de Australia, su café es naturalmen- te más bajo en cafeína (entre un 10 y un 15% menos) y destaca por su dulzor, cuerpo medio y agradables sabores a chocolate y nuez. Además, como no existen plagas o enfermedades graves que requieran el uso de pesticidas o herbicidas en las fincas, el café australiano es uno de los producidos de forma más natural en el mundo.

CAFÉ EN ORIGEN, DE LA SEMILLA A LA TAZA

Una de las estrategias de promoción de su café que están empleando desde la asociación australiana de productores de café (ASTCA-Australian Subtropical Coffee Associa- tion) es el hecho de que en su país, el consumidor puede conocer de primera mano, todo el proceso del café, desde la semilla a la taza y aunque todavía no son muchas las fincas que están abiertas al público ya hay varias que ofrecen visitas guiadas a sus cafetales y resto de instalaciones relacionadas con el proceso del café.

Y es también desde esta entidad que en su decisión por incrementar la producción de café en el país, hacen un llamamiento a los emprendedores para que se dediquen al café. “Los caficultores australianos producimos menos del 1% del café que se consume en nuestro país. Nuestra industria está creciendo en reputación y más y más australianos están descubriendo que estamos produciendo café de calidad y la demanda está creciendo, pero necesitamos que se dedique más suelo al café y no tenemos suficientes caficultores para aumentar la producción”, explica Rebecca Zentveld, presidenta de la asociación australiana de productores de café.

A este llamamiento se suma también, el agrónomo y miembro del ASTCA, David Peasley, “Después de una historia de producción de café hace más de 130 años, su desaparición en la década de 1920 y su resurgimiento en la década de 1980-1990, nuestra industria del café se encuentra nuevamente en una encrucijada. Sabemos que podemos producir café de alta calidad sin las principales plagas y enfermedades que afectan al café en otros países, y la demanda está ahí. No existe peligro de sobreproducción, ya que hay un terreno limitado para la cosecha mecánica y una producción en condiciones adecuadas. Todo lo que se necesita es una nueva variedad de café adecuada para nuestro entorno y hacer del cultivo del café una empresa atractiva para los nuevos emprendedores”.

Fuentes: ASTCA, Statista, Square Australian Coffee Reporte, Agricultores-Australia