CAFÉ DE NEPAL

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Casi sin hacer ruido pero con paso firme, el café de Nepal no deja de ganar adeptos en todo el mundo. Varias firmas cafeteras incluyen este origen como una de sus variedades más exóticas y especiales, haciendo valer para ello, su buena calidad y características sobresalientes. Es la plantación conocida más septentrional del hemisferio norte y una de las que últimamente está generado más atención en el mercado de especialidad. El terremoto de 2015 que sufrió el país, afectó parte de las áreas cafeteras, pero el empeño de los caficultores nepalíes ha conseguido en poco tiempo, recuperar el terreno perdido. El potencial es enorme, en Nepal hay alrededor de un millón de hectáreas de tierra adecuada para el cultivo de café.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL CAFÉ DE NEPAL

A diferencia de otros muchos orígenes, los inicios del cultivo de café en Nepal son relativamente recientes. En 1938, un ermitaño, Hira Giri, trajo al país unas pocas semillas de café de la provincia de Sindu de Myanmar (Birmania) que plantó en Aapchaur, en el distrito de Gulmi. Los cafetos se desarrollaron bien, dieron frutos y pronto llamaron la atención de los agricultores de las zonas próximas que adoptaron el cultivo por curiosidad, combinando la producción del café con el de especias y frutas.

“Durante las cuatro décadas siguientes, el café continuó siendo un cultivo doméstico sin pretensiones comerciales, que los agricultores utilizaban para conservar el terreno y para combatir la erosión. A partir de la década de los 80, sin embargo, algunos de ellos decidieron dedicar mayor atención a este producto y es en esta fecha que se marca el inicio de la caficultura nepalí moderna. Desde entonces, la cantidad de terreno dedicado a cafetales no ha dejado de crecer. Si en 1993 se contabilizaban a duras penas 170 hectáreas, en 2013, se superaban las 1.700 y actualmente ya se estima que hay más 2.600. Hoy, el café se cultiva en 25 de los 75 distritos del país, con especial incidencia en Gulmi, Palpa, Parbat, Syangja, Kaski, Kavre, Lalitpur, Nuwakot, Kavrepalanchowk o el valle de Buri Gandaki, entre otras zonas. Allí, las montañas ofrecen un clima excelente y condiciones agrícolas favorables para cultivar café Arábica orgánico de alta calidad”, explica Santosh Pokharel, Secretario General de la Nepal Coffee Producers Association.

La producción anual de café nepalí se sitúa entorno a las 500 MT por temporada, una cantidad que la Asociación de Pokharel planea incrementar a 700 MT el próximo año y multiplicar por cuatro en los próximos cinco, hasta alcanzar las 2.000 MT, en 2025.

LA TAZA NEPALÍ

La mayor parte del café nepalí es café Arábica de las variedades Bourbon (65%), Typica (25%), Caturra y Pacamara. El café se procesa por vía húmeda, salvo algunas excepciones en las que utilizan, también, el proceso natural para dejar a punto el grano que luego venden al mercado local o al extranjero. Además, algunas fincas han empezado a implantar procesos honey, aunque por el momento, esta práctica es anecdótica en el país.

En taza, el café de Nepal es equilibrado con una acidez y dulzor medio y sabores que recuerdan al caramelo, el chocolate y la miel. Son también, cafés ricos en aromas florales y fragancias complejas a frutas maduras y hierbas que algunos catadores asimilan en cuerpo, sabor y aroma a algunos cafés colombianos y al Blue Mountain jamaicano.

SECTOR NEPALÍ DEL CAFÉ

“A medida que ha ido creciendo este interés por el café en Nepal, lo ha hecho también el sector en el que ya contamos con 32.000 productores, la mayoría pequeños propietarios de fincas situadas en las montañas de media altura del país, entre los 800 y los 1.600 m.s.n.m.

Estos productores cuentan con una media de 50 plantas por finca y llevan a cabo la producción de sus cafetos bajo sombra y con ayuda de prácticas agrícolas orgánicas que contribuyen no solo a dotar de características propias a estos cafés, sino, también, a la conservación del suelo, el mantenimiento de la biodiversidad y el equilibrio de las cuencas hidrográficas en las colinas de Nepal”, apunta Santosh Pokharel, Se- cretario General de la Nepal Coffee Producers Association.

En general, todos los caficultores son miembros de asociaciones de productores de café, cooperativas o grupos con vínculos con compradores privados. Esta es una forma de asegurar la venta de su producto, el cual, actualmente, en un 80% se sigue consumiendo en el país. El 20% restante se vende a países como Japón, Corea del Sur, Taiwan, Alemania y EE.UU, donde, normalmente, debido a la cantidad reducida de kilos de los lotes, el grano se envía en avión.

Por el momento, no existen en Ne- pal, fincas lo suficientemente gran- des para asegurar grandes produc- ciones de café, aunque lejos de ser visto como una desventaja en el país, esta situación se ha tomado como un valor diferencial al que sa- carle partido, sobretodo después de que algunos informes internaciona- les avalan la viabilidad de la apuesta por el café de especialidad.

EN LA TAZA NEPALÍ DESTACAN LOS AROMAS FLORALES Y FRAGANCIAS COMPLEJAS A FRUTAS MADURAS Y HIERBAS

Uno de estos estudios ha sido realizado por el Centro de Comercio Internacional, con sede en Suiza. En este informe se asegura que "aunque Nepal nunca será un jugador competitivo en los mercados internacionales de productos básicos de café en grandes volúmenes, si hay un interés mundial por los cafés especiales de Nepal por parte de comerciantes especializados y pequeños tostadores de especialidad de América del Norte, Europa, Australia, Oriente Medio y Asia Oriental. Por tanto, todo esto avala a este origen a exportar, además de café verde, café especial tostado, directamente a consumidores de todo el mundo, a través de las ventas por Internet".

LA MAYOR PARTE DEL CAFÉ NEPALÍ ES CAFÉ ARÁBICA DE LAS VARIEDADES BOURBON (65%), TYPICA (25%), CATURRA Y PACAMARA

Sin embargo, los productores dicen que necesitan mejorar su oficio en diferentes eslabones de la cadena, desde la selección y clasificación hasta el tostado y el envasado del café para cumplir con los estándares más exigentes de los mercados de alta gama. Y es en este sentido que actualmente están ya en marcha en el país diversos programas apadrinados por el gobierno, donantes internacionales y las propias organizaciones de caficultores dirigidos a mejorar la capacitación de los cafiultores, incrementar su producción y promocionar su café y el comercio directo con los compradores de todo el mundo.

EL CAFÉ EN NEPAL

E igual que la producción de café en Nepal ha crecido de forma significativa en los últimos años, lo ha hecho, también, la demanda interna que, como está pasando en muchos países del mundo, lo hace de mano de los jóvenes.

En Nepal se sigue bebiendo té en casa, pero el café se impone en la calle. Los nepalís, poco a poco, van dejando de lado el café soluble, básicamente todo importado, a favor del café regular, que llena a diario miles de tazas en todo el país, donde se calcula existen ya, 500 cafeterías, particularmente en Katmandú, Lalitpur, Pokhara y otros centros urbanos, con jóvenes de la generación MTV y profesionales expatriados o nacionales de retorno al país, como los principales consumidores.

Hace una década, en la mayoría de las calles de la capital del país solo encontrabas té si buscabas una bebida caliente ya fuera para calentar el cuerpo o compartir tiempo y conversación. Hoy día, en el mismo lugar, hay cafeterías a lado y lado de la calle y en ellas elegantes máquinas espresso preparan café durante todo el día.

A los nepalís les gusta el Café Latte y el Cappuccino y también los cafés filtrados que suelen beber sin azúcar y, generamente, acompañados con algún pequeño dulce.

Fuentes: Nepal Coffee Producers Association


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