CAFÉ DE RUANDA

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¡Bienvenidos a Ruanda! El país de las mil colinas, de los exuberantes paisajes verdes, el hogar del icónico y majestuoso gorila de las montañas y el origen de uno de los cafés africanos con mayor futuro del momento. 

 Ubicada en el corazón de África, en la Región de los Grandes Lagos, la República de Ruanda es hoy, una de las diez economías más estables y de más rápido desarrollo de este continente. Su camino hasta aquí, sin embargo, no ha sido fácil, y las constantes trifulcas entre las dos etnias mayoritarias en el país, los hutus y los tutsis han escrito la historia de este territorio de nieblas infinitas. Uno de los episodios más violentos y crueles de la lucha por el poder, tuvo lugar no hace más de dos décadas atrás, en 1994, cuando el gobierno hegemónico de aquel momento y de etnia hutu, aprobó cientos de miles de asesinatos sistemáticos que acabaron con el 75 % de la población tutsi.

Tras tan sanguinario episodio, la intervención militar extranjera y la huida de muchos genocidas a países próximos como la República del Congo, Ruanda inició un periodo de recuperación, rehabilitación y esperanza que, desde mitad de la década del 2000, se ha materializado en una progresiva mejorar no sólo de la estabilidad social, sino, también, de la economía nacional. En paralelo, se han instaurado importantes reformas políticas que han favorecido la práctica desaparición de la corrupción en el país. Ruanda, además, presume del Parlamento con el mayor porcentaje de mujeres del mundo, el 61% y de presentar uno de los índices de criminalidad más bajos del continente.

El milagro del café ruandés

Al tratarse de un país sin litoral, sin presencia significativa de recursos minerales y una baja tasa de industrialización, la agricultura ha sido y sigue siendo la principal actividad económica para el pueblo de Ruanda. Más del 70 % de la población rural se dedica a las labores del campo, principalmente a las producciones de subsistencia, aunque a partir del año 2000, otros productos con mayor valor comercial han empezado a ocupar los campos de cultivo ruandeses.

Uno de estos productos es el café que se cultiva en las regiones del sur, oeste y alrededor de la capital del país, Kigali, donde las montañas de Albertine Rift cubren buena parte del territorio, ofreciendo terrenos volcánicos, entre los 1.500 y 2.500, donde cultivar café. Esta elevación y la calidad del suelo, combinada con la ubicación del país, justo al sur del ecuador, hacen de Ruanda un excelente lugar donde producir café.

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Este producto llegó al país a principios de 1900 de la mano de los misioneros alemanes y desde entonces se ha cultivado de forma ininterrumpida. Hasta hace unos años, sin embargo, el café obtenido era de calidad industrial, debido, básicamente, a las deficiencias propias de una producción falta de conocimientos y recursos, básicamente, para el procesamiento del café después de la cosecha. Esto, no obstante, empezó a cambiar en el año 2000 cuando las autoridades hicieron un estudio de viabilidad a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Querían saber cómo añadir valor al café y la investigación determinó la necesidad de crear estaciones de lavado y formar a los caficultores.

Adoptadas las medidas necesarias para cumplir con las recomendaciones del estudio,  el café se ha convertido hoy en día, en la cuarta industria con mayor peso en las exportaciones nacionales ruandesas.

 

ZONAS PRODUCTORAS

Provincia Sur

Kamegeri: La Provincia del Sur cubre una gran extensión de tierra, desde el centro del país, justo al oeste del distrito capital de Kigali, hasta la frontera sur con Burundi. 

El Sector Kamegeri, ubicado en el centro, es el hogar de miles de agricultores expertos y con una larga tradición en la producción de café. 

Son tierras ricas en nutrientes y uno, al comprobar el tamaño de las hojas de café de las fincas de la zona, rápidamente se da cuenta, del excelente estado en que se mantienen los árboles. Aquí, los cafetos se cultivan bajo sombra, con agua limpia y cristalina del Parque Nacional de Nyungwe y los caficultores utilizan técnicas de desarrollo local, como un competente sistema de poda del cafeto que favorece a la salubridad y buen desarrollo de las plantas. 

Kibumbwe: Más al sur del país se localiza el distrito de Nyamagabe, una de las zonas con mayor potencial en Ruanda para producir cafés de alta calidad, finos y diferenciados. 

En esta zona, los cafetales se sitúan a generosas alturas, en suelos de origen volcánico, ricos en nutrientes, que parecen convertir cada semilla que cae sobre ellos en una planta saludable. La climatología es muy favorable y la posibilidad de utilizar el agua que desciende del Parque Nacional de Nyungwe y la fuente cercana del río Nilo, es una ventaja que imprime carácter a los cafés de la zona.

En el distrito vecino de Huye, las fuentes naturales de agua están tan limpias que se utilizan para embotellar agua mineral, además de para procesar el café de este territorio, que es el que ha ganado más Tazas de la Excelencia de todo el país. En Huye, el café se cultiva a una altura media entre los 1600 y los 2.300 metros sobre el nivel del mar y por lo general resulta una taza dulce, con notas a chocolate y mermeladas y una fina acidez cítrica que permanece en la boca una vez acabado el café.

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Provincia Occidental

Kivu:La Provincia Occidental se extiende a lo largo de la frontera entre Ruanda y la República Democrática del Congo, delimitada por el vasto Lago Kivu. Buena parte de los territorios cafetaleros de esta zona comparten el mismo suelo volcánico que los de la Provincia del Sur, aunque las características de los cafés resultantes son muy diferentes. El motivo no es otro que la gran variedad de microclimas existentes alrededor del lago, con vientos constantes que suben del Kivu a la montaña, provocando grandes cambios de temperatura durante el día y la noche, lo que favorece la producción de cafés con perfiles únicos y muy diferentes. 

Todo el café recogido en Ruanda es transportado por tierra a los puertos de Dar es Salaam en Tanzania o Mombasa en Kenia, desde donde se distribuye alrededor del mundo.  

 

Café rumbo al mundo

Cerca del 99% del café producido en el país se exporta, aunque en estos últimos años, la aparición de una nueva clase media urbana ha propiciado una mayor demanda para el consumo interno que ha pasado del 0,02% del total de la producción en 2007, al 1,3% en 2017.

El interés de los ruandeses por beber café está siendo acompañado por la aparición de cafeterías al uso, en las principales ciudades del país, sobre todo, en la capital. Pero para muchos ruandeses, el café es un placer que no pueden permitirse. En una de estas nuevas cafeterías de Kigali, una taza puede costar hasta 2 € y 3 si se trata de un café con leche, todo un lujo para más de un 60% de la población, que a pesar de haber visto mejoradas sus condiciones de vida por el significativo crecimiento económico del país en la última década, todavía viven con menos de 1,66 € al día, según el Banco Mundial.

 

El café de Ruanda, en taza

Alrededor del 95% de las plantas de café de Ruanda son de la variedad Arábica Bourbon. También se cultivan cantidades pequeñas de variedades como la Catuai, Caturra y Bourbon Mayzaguez, un café, este último, con un buen potencial en taza, que se adapta bien a altitudes medias sobre el nivel del mar y que además de en Ruanda se cultiva, también, en Burundi.

Las plantas de café de Ruanda florecen de septiembre a octubre y los cafés se recogen y procesan de marzo a julio. La mayor parte del café verde es beneficiado por vía húmeda, a menudo en estaciones de lavado de cooperativas, utilizadas por numerosos caficultores.

El café de Ruanda tiene características algo similares a las de otros cafés de África Oriental como Zimbabwe y Kenia. En taza suelen presentar un cuerpo sedoso, notas florales y una acidez agradable, mientras que su aroma, suele moverse siempre entre notas cítricas y florales. 

 

Las cooperativas, el éxito del café en Ruanda

La producción de café en Ruanda es predominantemente una actividad de pequeños agricultores y, actualmente, se estima que hay poco menos de medio millón de caficultores en el país.

En las últimas dos décadas, se han creado numerosas cooperativas que han llevado a un gran número de estos productores de café a organizarse con el propósito de mejorar sus ingresos y asegurarse servicios e insumos para la producción. Las cooperativas, además, han incrementado el poder de negociación de los agricultores y han demostrado ser un buen estímulo para el incremento continuo de la calidad del café ruandés, facilitando, entre otros muchos aspectos, la transformación y optimización de los procesos de producción y beneficiado.

Pero sobre todo, esta oleada de cooperativas y la consiguiente mejora en el conocimiento, la capacitación, el apoyo técnico y la organización comercial, se ha traducido en un importantísimo cambio de papel de Ruanda en el mercado internacional del café. Si hace unos pocos años, el café de este país se vendía casi exclusivamente como café convencional de bajo precio, en la actualidad cada vez más kilos de café ruandés se comercializan en el mercado de café de especialidad.

Un buen ejemplo de una cooperativa que está contribuyendo significativamente al aumento de la producción de café especial en Ruanda es MIG, una organización de aproximadamente 4.000 familias de caficultores de los distritos de Nyamagabe y Huye, en la Provincia del Sur. 

Durante los últimos 20 años, esta organización ha profesionalizado la producción de café, incrementando los patrones de calidad de los cultivos y optimizando todos los procesos posteriores a la cosecha. Los beneficios obtenidos, han hecho posible invertir en mejoras de las infraestructuras, como más estaciones de lavado, almacenes, secaderos, mesas de gravedad y laboratorios de cata, todo ello esencial para crear un producto de alta calidad, y que esta resulte constante. Además, durante este tiempo, se han puesto a disposición de los caficultores, múltiples recursos para su formación y ampliación de su conocimiento sobre el café, incluyendo, desde programas específicos de control de calidad para los administradores de las estaciones de lavado hasta cursos para las personas que se encargan diariamente del proceso de poscosecha.

Como cooperativa que apunta a conectar a sus miembros lo más directamente posible a los mercados de consumo, MIG no solo funciona de manera interna para apoyar y mejorar la producción de café, sino que también trabaja para captar las tendencias, necesidades y deseos del mercado internacional de café. Con este fin, MIG colabora junto con Farmers & Co, una organización especializada en facilitar la vinculación directa del mercado con distribuidores como Icona, los cuales, gracias a su consolidado acceso a los canales de distribución y su exhaustivo conocimiento del mercado del café, están llevando el café de Ruanda a los hogares de miles de personas de alrededor del mundo que quieren un producto de calidad y con valor añadido. 

Café con valor añadido 

Es en este contexto, que MIG se ha dado cuenta de que junto con la importancia de un buen producto físico, el contexto en el que se produce el café también es primordial para el valor percibido por el cliente y consiguiente comercialización del café, y esto tiene mucho que ver con que MIG haya apostado, por ejemplo, por formar a las mujeres locales en todas las etapas del proceso de producción. 

Estos proyectos están llamados a tener un enorme impacto en el avance del café en Ruanda, no solo del empleo femenino en general, sino también en el fomento del espíritu empresarial entre las mujeres. Las que ahora trabajan una parcela de tierra, tienen más fácil poderse convertir en propietarias legales de esos terrenos y, también, poder acceder a los niveles más altos de las organizaciones cafetaleras.

Paralelo a este ejemplo de conciencia y promoción de los factores socioeconómicos que rodean el proceso de producción del café, en Ruanda y en la cooperativa MIG, en particular, se está avanzando a pasos agigantados a favor de una producción que asegure la perfecta armonía entre la actividad agrícola y la protección de los recursos naturales, la fauna y la flora del territorio ruandés.

La apuesta por la sostenibilidad es clara y se han desarrollado y tomado todo tipo de medidas para contrarrestar, restringir y vigilar amenazas como la contaminación. Los primeros resultados de esta preocupación son tierras fértiles con gran capacidad de recuperación, siempre a punto, cosecha tras cosecha, para producir excelentes cafés. 

MIG, además, ha iniciado un giro importante hacia la producción orgánica certificada, mientras que la rotación de cultivos y la reforestación son otros de los temas de suma importancia que la cooperativa ya tiene anotadas en la agenda para abordar de inmediato.

Todos estos cambios se han reflejado también, en la propia comercialización del producto, adoptando muchos de los cafés, nombres o logotipos que hacen referencia a montañas, ríos, plantas, flores y animales de la región donde se cultivan. Un buen ejemplo es el caso de uno de los lotes más recientemente producidos por MIG, y que se está comercializando para los países de la UE con la imagen de uno de los símbolos más icónicos de la naturaleza de Ruanda: el Gorila. La mayoría de los lugareños consideran a este primate como un elemento poderoso e indispensable del ecosistema en el que viven y una parte esencial de él. Y es por ello que MIG ha apostado por la imagen del Gorila en su café, como símbolo de la conexión entre la flora y la fauna local y los productos agrícolas que allí se producen. Su objetivo es que cuando compremos un paquete de ese café recordemos que no solo estamos adquiriendo un producto de calidad, sino que también estamos contribuyendo al bienestar de los seres humanos y la vida silvestre del territorio donde se produce. 

Fuente: Farmers & Co / Icona Café


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