¿QUIÉN SE BEBE EL CAFÉ EN EUROPA?

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La cultura del café en Europa está cambiando. La popularidad de las cápsulas de café, la llegada de nuevas variedades y calidades al mercado o la promoción de la figura del barista en los establecimientos de hostelería, entre otras claves, han facilitado un mayor interés del consumidor europeo por esta bebida, que, además, gracias a la publicación de múltiples estudios, ha dejado de verse como una amenaza para la salud y se ha alineado en el bando de los productos saludables.

Actualmente, Europa representa el mayor consumidor de café del mundo, con un 30% del mercado, provisto, básicamente, por grandes orígenes como Brasil y Vietnam. Aún y así, los países productores más pequeños, han visto estos últimos años, abrirse ante ellos un sinfín de posibilidades en el mercado europeo, gracias a la creciente popularidad del mercado de especialidad en el Viejo Continente, donde a día de hoy ya se pueden comprar y degustar algunos de los cafés de mayor calidad del mundo.

La Unión Europea importó en 2017, 2,92 millones de Tm. de café en 2017, un 5% más que hace diez años, por un total de 8.800 millones de euros, informó hoy la oficina europea de estadística Eurostat. El crecimiento de esta demanda ha sido progresivo, año tras año, y la cifra actual prácticamente dobla la de hace poco más de 20 años atrás. 

Según datos de la Federación Europea del Café, los países con consumos más maduros han mantenido, mayoritariamente, sus compras sin grandes cambios en el periodo, 2015-2017, un intervalo en el que, sin embargo, algunos de los miembros con consumos más noveles, si han disparado su demanda, con incrementos en volumen de compra por encima del 50% en los tres países que encabezan esta clasificación: Lituania (+63,8%), Irlanda (+51%) y Chipre (+50%). Por el contrario, países como Malta (-92,5%), Grecia (-43,9%) o la República Checa (-42,8%) han reducido su cuenta de importación de café de forma estrepitosa. Los movimientos de unos y otros, sin embargo, arrojan un saldo bastante estable para el mercado europeo del café. España fue el cuarto país importador de café de la UE, con 239.000 toneladas anuales, que representan un 8 % del total importado por los países comunitarios.

Retomando el dato del importante crecimiento de las importaciones de café europea, debemos avisar que la espectacularidad de la cifra, debe leerse con matices, pues si bien es cierto que las compras de café con rumbo a Europa han crecido, no todo el café que llega al continente es consumido por los estados miembros.

Según datos del ICO, del total del café importado por estos 28 países en 2017, 37.689.000 sacos fueron vendidos en diferentes formatos – café verde, verde descafeinado, tostado, tostado descafeinado y soluble – a países de fuera de la UE, siendo el café tostado, el soluble y el café verde, por este orden, los productos que mayor peso tuvieron en estas re-exportaciones, las cuales, mayoritariamente, tomaren rumbo a USA/Canadá y Federación Rusa/Ucrania en el caso del café tostado y a Australia y de nuevo Rusia y sus satélites, en el del soluble.  


 Pero, ¿Y el café que se queda en Europa, quién se lo bebe?

Los números lo dejan claro, los finlandeses son los europeos que beben más café. En concreto alrededor de los 12 kilos por personal al año. El segundo y tercer lugar de la lista lo ocupan dos países de la orbita de la UE, pero que no son miembros, Noruega, con cerca de los 10 kg por persona y año e Islandia con 9kg. Tras ellos, Dinamarca con más de 8,5kg por persona/año. Todos estos países, además de compartir su condición de nórdicos, comparten una climatología adversa, de temperaturas bajas durante buena parte del año, lo que sin duda favorece el consumo de bebidas calientes, como el café. A todo ello, debemos añadir, además, un interés, más o menos sostenido en el tiempo, de sus habitantes por esta bebida, siendo estos países impulsores en Europa de revoluciones tan importantes, como la figura del barista o el concepto de cafeterías propio de la tercera ola del café. 

 

Finlandia

Los finlandeses, los reyes del café en el Viejo Continente, son amantes de los cafés de tuestes ligeros preparados básicamente en cafeteras de filtro, aunque, los gustos han ido evolucionando estos últimos años, y hoy en día los tostadores intentan abarcar todos los gustos, ofreciendo un abanico de variedades y tuestes no vistos antes en el país. El espresso es una bebida ajena a su cultura cafetera y aunque ya empieza a conocerse, su servicio se limita, casi exclusivamente, a la hostelería. Las cápsulas es otra presentación con un reducidísimo margen de mercado en tierras finlandesas. En relación con otros países como Irlanda, Holanda o Francia donde las cápsulas ya representan el 38, 35 y 30% del café consumido respectivamente, en Finlandia este tipo de presentación solo acapara un 1% del mercado, sin que en los últimos tres años, según datos de la Federación Europea del Café (FEC), se haya dado cambio alguno en este porcentaje. 

Según datos de esta misma entidad, Finlandia en 2017 consumió 54.036 toneladas de café regular y 988 de café soluble, siendo los orígenes mayoritarios de estos cafés, Brasil, Colombia, Honduras, Nicaragua y Kenia, en este orden. Es común que los tostadores exijan exclusividad en la mayoría de las negociaciones con los vendedores de estos países para evitar, así, competir con igualdad de producto en el mismo territorio. 

En Finlandia, casi todo el café se prepara en casa o en el trabajo (87%) y muy poco en la hostelería (13%). Las ocasiones en que se consume esta bebida son tantas que no es arriesgado decir, que el café marca la jornada de los finlandeses.

Esta empieza con una taza en casa. Sigue en la oficina con una o más tazas - Finlandia es el único país del mundo en el que se establece a lo largo de la jornada laboral en algunos convenios colectivos, dos descansos de 15 minutos para tomar café -. Después del almuerzo, se vuelva a tomar café y al salir del trabajo, algo habitual es una taza con los colegas en una cafetería (los que no lo hacen, suelen tornarse su taza al llegar a casa). El día finaliza, también, con café y no son pocos los que se preparan su último café del día antes de ir a dormir. De hecho, la “fijación”, en el mejor sentido de la palabra, de los finlandeses por el café ha desarrollado un vocabulario propio para designar los diferentes momentos de consumo de esta bebida: "aamukahvi", el café de la mañana; "päiväkahvi", café del día; "iltakahvi", café de la tarde y por supuesto "saunakahvi", el café de la sauna. También hay una palabra específica para identificar a la taza después de haber votado en unas elecciones, "vaalikahvit", café electoral; igual que para el café de celebración de la victoria de un deportista, "mitalikahvit", café de medalla, o para ese café que se toman dos amigos o conocidos cuando están a punto de separarse, "läksiäiskahvit", café de despedida. 

 

Noruega

La cultura noruega del café es muy similar a la finlandesa. El café en este país es el protagonista en toda celebración de hospitalidad y la bebida que los Noruegos beben comúnmente en el trabajo. En verano, el café, kokekaffee significa buena vida al estilo noruego: una hoguera al aire libre, buena compañía y el placer de disfrutar de una taza ligeramente ácida y con aromas afrutados en plena naturaleza.

El café en Noruega no se toma recién servido, sino que se deja enfriar un poco para tomarlo tibio, pues dicen los lugareños, que así se aprecian mejor los matices del aroma y el sabor de esta bebida.

El año pasado se importaron más de 48.000 toneladas de café, para una población de 5,2 millones de habitantes, muchos de los cuales reconocen abiertamente su clara preferencia hacia los productos orgánicos, una tendencia al alza en Noruega, que en lo que se refiere al café se complementa con una optimización de la percepción del producto, si el envase en sostenible y ecológico.

 

Dinamarca

Los daneses, son otros de los grandes consumidores de café europeo. La taza en este país y durante mucho tiempo, ha sido sinónimo de grandes cantidades de café de filtro. No había prácticamente una casa en Dinamarca sin una máquina para prepararlo. En los últimos años, sin embargo, este sistema se ha ganado cierta mala reputación, a pesar de ser uno de los métodos de elaboración que ofrecen una bebida más agradable.

Las razones son varias, desde la irrupción de nuevos sistemas que aseguran una mayor versatilidad al café, espresso, cappuccino, latte,…; pasando por la creciente, aunque todavía tímida, popularidad de las cápsulas (3%), un sistema que se percibe como más limpio y práctico para preparar el café en casa; al hecho, también, de que como el 74% del café se prepara en casa, no siempre, las mejores calidades están disponibles en el lineal del supermercado, con lo que el resultado en taza es notablemente diferente a la calidad de la bebida que los daneses encuentran en las muchas cafeterías que han abierto en el país, sobretodo en la capital.

Según datos de la FEC, Dinamarca importó en 2017, consumió 24.901 Tm. de café regular y 2.295 de café soluble, el cual, como en el caso finlandés se consumió en su totalidad en casa, con nula incidencia en el segmento de la hostelería. Por lo que se refiere a los orígenes preferidos por los daneses, la FEC, lista por orden de importancia a: Brasil, Colombia, Vietnam, India y Perú.

 

Alemania

Otro de los mercados destacados es Alemania, principal puerta de entrada del café en el Continente. El año pasado llegaron al país, 1.097.479 Tm. de este producto, casi la mitad del café que llega a Europa y el doble del que se desembarca en el segundo punto de entrega más importante, Italia, con 563.257 Tm. Buena parte de este café, sin embargo, entra por los puertos de Hamburgo y Bremen para ser trasladado directamente a terceros países o a tostadores alemanes, que los preparan para exportarlos a países como la Federación Rusa, Estados Unidos, Ucrania, Suiza, Australia o Noruega,.

Independientemente de esta circunstancia, a los alemanes les gusta, también, beber café. Con alrededor de 5kg por persona y años, son el séptimo país con mayor consumo per cápita de Europa y según fuentes de contrastada solvencia en el mundo del café, como Euromonitor, uno de los cinco países que ahora mismo ofrece más posibilidades de negocio para el sector del café, junto con Estados Unidos, Brasil, Japón e Indonesia.

Y es que el mercado alemán está marcado por la fuerte innovación como factor de diferenciación entre las marcas y por un creciente interés de los consumidores por entender los procesos detrás de toda la cadena de producción y distribución que les hace optar por productos con valor agregado. Además, para estos europeos, es muy importante mantener un consumo responsable por lo que fijan en la sostenibilidad y la trazabilidad, como dos de los principales atributos de peso en su decisión de compra del café. Todo ello, hace que el mercado alemán sea visto con ganas por muchos países productores y también por otros europeos, pues a pesar de la industria tostadora alemana está muy desarrollada, este país sigue siendo un importante importador de café tostado. El E-comerce, el servicio a tiendas especializadas que comercializan productos orgánicos, o la venta de producto a coffee shops, son algunas de las oportunidades más importantes que se presumen en este mercado y que algunos tostadores y operadores de fuera de Alemania ya han empezado a explorar.

En este país el 88% del consumo se realiza en el hogar y el 12% en la hostelería, mientras que los principales orígenes que demandan los compradores alemanes son Brasil, Vietnam, Honduras, Colombia y Perú. En total el año pasado consumieron 54.054 TM de café soluble y 362,313 Tm de café regular, representando actualmente el segmento de las cápsulas un 14% de este último segmento del mercado.


Las cafeterías, un sector en alza en Europa

La mejora de la estabilidad económica en Europa este último año ha favorecido al segmento de la hostelería que, poco a poco, recupera clientes y facturación. En concreto, el mercado de cafeterías en Europa creció un 6% en 2018, alcanzando un total de 33.745 puntos de venta en 24 mercados nacionales, incluido España, según el último informe del World Coffee Portal de Allegra. Las expectativas son que en los próximos cinco años, la tasa de crecimiento media sea de un 4,8%, lo que situaría al mercado de las cafeterías en Europa en el año 2023, en el umbral de las 42.000 tiendas.

Según el informe, actualmente, tres cadenas dominan casi una cuarta parte de la participación del mercado de cafeterías en Europa: Costa Coffee (8.7%) con 2.923 tiendas en 12 mercados; Starbucks (7.7%) con 2.600 tiendas en 24 mercados; y McDonald's McCafé (7%) con 2.376 tiendas en 17 mercados. 

Rumania, Dinamarca y Chipre son los tres países donde se han registrado las tasas de crecimiento de coffee shops más altas, mientras que el Reino Unido fue en el 2018, el país que experimentó el mayor número de aperturas de nuevas cafeterías. Aún y así, el futuro de este mercado, el más desarrollado de Europa, es según los analistas, cuanto menos preocupante, ya que la incertidumbre sostenida del Brexit, hace que las empresas deban enfrentarse a condiciones comerciales muy volátiles en estos momentos, a la vez que se empieza a frenar la confianza de los consumidores, en espera de conocer cual puede ser su situación tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Según los operadores de las cafeterías europeas, el mayor impacto en el rendimiento de su negocio es una buena ubicación, seguido, de la calidad del café y el ambiente del establecimiento, en este orden. Además, las encuestas realizadas por Allegra entre más de 400 operadores europeos indican que las principales preocupaciones para este sector son los alquilares y los costos de la propiedad. 

Fuentes: Federación Europea del Café, ICO, Euromonitor, Allegra, Eurostat.

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