Café y epilepsia

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que se manifiesta en forma de crisis desencadenadas por una actividad eléctrica excesiva de un grupo de neuronas hiperexcitables del cerebro. Después de las cefaleas, la epilepsia es la segunda enfermedad neurológica más frecuente en el mundo.

En España 700.000 personas la padecen o la han padecido a lo largo de su vida y más de 200.000 sufren epilepsia activa, estimándose, aproximadamente, en 20.000 casos nuevos anuales, la prevalencia de esta enfermedad en nuestro país.

La epilepsia se manifiesta en forma de crisis recurrentes que pueden ser convulsivas o no, como en el caso de las “ausencias epilépticas”. Estas crisis ocurren de forma espontánea, en un momento en el cual no se encuentra nada que las pueda haber propiciado. No obstante, ciertos aspectos de estilo de vida pueden contribuir al desencadenamiento de estos episodios. Es así, que a los pacientes, además de advertirles de la necesidad de un cumplimiento estricto de su medicación, se les recomienda respetar las horas de sueño, relegar el alcohol a un consumo ocasional y evitar el estrés emocional. En esta lista de consejos, hasta hace no mucho, entraba también el café, que se recomendaba no consumir. Sin embargo, estudios recientes, como el realizado por investigadores noruegos de la universidad de Trondheim2, apoyan la idea de que el consumo regular de café en dosis moderadas no es un factor causa de crisis epilépticas.


“La cafeína no es por si sola un desencadenante de crisis, sin embargo, sí puede afectar a las pautas de sueño y estas sí son desencadenantes de crisis”, explica José Luis Domínguez Sancho, presidente de la Federación Española de Epilepsia.

“Las virtudes del café son compatibles con la epilepsia, aunque el efecto insomnio representa un problema a un colectivo cuyas pautas de sueño deben ser estrictas. En función de como afecta a cada persona y sus pautas de sueño se debe tener en cuenta el horario en el que se consume un café, o sustituirlo por uno sin cafeína para que no afecte al sueño. Otro desencadenante de crisis habituales son periodos de estrés o nerviosismo, en según que personas, pero desconozco si la cafeína puede ser suficiente como para que el nerviosismo de una persona pueda desencadenar una crisis”, explica Domínguez.

Según recoge el material informativo de Epilepsia Madrid, “el consumo de cafeína está tan extendido, que no parece que un consumo moderado tenga influencia significativa en la provocación de las crisis. De hecho, en cuestionarios extensos en personas con epilepsia, el consumo de cafeína no aparecía como un factor desencadenante, aunque se preguntaba explícitamente por él. Además, el consumo agudo de dosis elevadas de cafeína puede tener efectos muy distintos que la exposición crónica a dosis moderadas. Datos experimentales indican que la cafeína puede tanto bajar el umbral convulsivo en modelos animales de epilepsia o inducir crisis epilépticas en dosis elevadas en ratones”.


Hace tres años, la Federación Española de Epilepsia realizó una campaña informativa en distintas ciudades españolas, dirigida a profesionales de la salud, sobre los distintos tratamientos relacionados con la epilepsia, donde el café fue uno de los protagonistas.

“Eran sesiones ofrecidas por especialistas en epilepsia. Preguntábamos a los asistentes sobre los productos "prohibidos" para las personas con esta enfermedad y en concreto si el café era uno de ellos, y todos los neurólogos afirmaron que, salvo por la alteración del sueño, el café no representaba ningún problema añadido”, explica José Luis Domínguez.

De la misma manera que no se ha relacionado la ingesta moderada de café con el desencadenamiento de crisis epilépticas, tampoco se han descrito efectos de esta bebida sobre la medicación de estos pacientes.

“El producto que si afecta de manera negativa, restando efecto a los fármacos antiepilépticos, es el alcohol que está por este motivo totalmente desaconsejado”, apunta Domínguez, “el café, por tanto, está dentro de los productos que no afectan a esta medicación”.

Diversos estudios han demostrado el efecto beneficioso del café como preventivo para determinadas enfermedades, lo que poco a poco está ayudando a desarmar estereotipos sobre esta bebida. Sin embar- go, sobre su efecto sobre la epilepsia, las investigaciones todavía son limitadas.

“Sería positivo para desmitificar asociaciones entre la epilepsia y alimentos y bebidas realizar un estudio entre pacientes. No tengo conocimiento de efectos positivos de ninguna bebida en concreto sobre la epilepsia. Existe un trabajo con prebióticos como coadyuvante al tratamiento farmacológico, pero no deberíamos pensar en bebidas a la hora de plantear una ayuda con estos microorganismos”, expone el presidente de la Federación Española de Epilepsia.