Cesar Augusto Echeverry, director de TECNiCAFÉ y Premio al Mérito de Liderazgo del CQI: “Es necesario que en las relaciones de la cadena de valor del café prime la calidad, la honestidad y la transparencia, en ambos sentidos”

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El productor de café, Cesar Augusto Echeverry acaba de recibir en la Feria Mundial de Cafés Especiales de Boston, el Premio al Mérito de Liderazgo del Coffee Quality Institute (CQI), un reconocimiento a su esfuerzo por mejorar la calidad del café y la vida de quienes lo producen pero que él se niega a aceptar a título particular. Para Echeverry, el reconocimiento debe ir para más de 25 millones de familias campesinas productoras de todo el mundo que cada día se esfuerzan y se sacrifican -por no lograr siempre un cultivo remunerativo y rentable, dice, por dedicarle inmenso amor a la siembra, cultivo, cosecha y beneficio de este fruto para que pueda ser servido en millones de tazas de apasionados consumidores. Y es a todos estos caficultores que Echeverry pide que se les reconozca, aprecie y valore su determinado trabajo diario para lograr bienestar, progreso y felicidad para sus familias.

La historia de Cesar Augusto Echeverry con el café es una historia de amor, pasión y devoción por este producto. Su dedicación es el tributo que rinde a sus antepasados cafeteros y es el mayor y mejor legado que quisiera poder dejar a las nuevas generaciones de su familia. Este ha sido, es y será, asegura, el más efectivo instrumento de bienestar, progreso y felicidad para sus comunidades campesinas; identidad y orgullo de su tierra y de su país, Colombia.

“He sido bendecido con una familia de tradición cafetera, cuya historia nace en 1932, en las estribaciones del Parque Nacional Natural Tatamá, en la cordillera Occidental de los Andes, en la Zona Central Cafetera de Colombia, Municipio de Santuario Risaralda, declarado universalmente, como Paisaje Cultural Cafetero por la UNESCO. Mi abuelo paterno, Gerardo Echeverri (de ascendencia vasca datada en 1780), fue el primero en dedicarse al café. Compró una parcela, rompió la roca de la escarpada montaña y sembró el prodigioso café, unos cuantos “Typica”, de aromáticas y fragantes frutas rojas y amarillas, cuyas cepas aún conservamos.


Este amor y devoción por las arábicas, se lo traspasó a mi padre quien siguió la tradición con los dulces y achocolatados “Bourbones”, que ahora nosotros también cosechamos junto a balanceados y delicados “Caturras” que llegaron a nuestra caficultura hace algunas décadas. Este esfuerzo transgeneracional, propició que me formara informal y profesionalmente como cafetero, aprendiendo cada una de las artes y oficios de la labor. Me gradué como Ingeniero Agrónomo y Agroecólogo con especialización en Administración de Empresas Agropecuarias y Magister Science en Gestión de Organizaciones. 

En medio de una de las más crudas crisis de precios internacionales, después de la ruptura del Pacto Internacional de Cuotas y con la ingente amenaza de la roya, la broca, el fenómeno del niño, que dejaba manifiestos los efectos del cambio y la variabilidad climática y el recrudecimiento de la violencia y la inseguridad en las regiones cafeteras, tomé la decisión de regresar al seno de mi familia y ser emprendedor cafetero.

Estos inmensos retos ambientales y sociales, me llevaron a asumir el liderazgo de la representación gremial ante las directivas de la Federación Nacional de Cafeteros. En pocos años fui elegido presidente de esta entidad, lo que me convirtió en el representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café en Londres en el 2006. Allí tomé una posición emotiva, desesperada y contestataria frente a la industria global, pues nos transferían menos del 10% del precio final del producto; y fue allí, también, cuando por primera vez comprendí que no hablábamos el mismo lenguaje. No podíamos seguir produciendo kilos indiferenciados de producto, para una cadena comoditizada de suministro internacional. Debíamos asumir una posición más proactiva de compromiso y de corresponsabilidad, alineando objetivos, esfuerzos y capacidades en la cadena de valor del café.

Conocí a Luis José Álvarez en la Sociedad Exportadora de las Cooperativas de Caficultores Expocafe y a Ricardo Oteros en Supracafé (mis grandes mentores y amigos), conjugamos una maravillosa triada de experiencias y sueños y emprendimos el reto de realizar pragmática y sistémicamente: Investigación, Desarrollo e Innovación para obtener cafés de alta calidad. Nos fijamos en industrias agroalimentarias de prestigio, como es la enología; identificamos los factores claves que intervenían en la producción de los cafés de este tipo, desde el terroirhasta todas las etapas del procesamiento y transformación; y trasladamos al campo todo lo aprendido, sembrando en el sur de Colombia, en la Meseta de Popayán Cauca, cientos de hectáreas y variedades (progenies), bajo biodiversos sistemas agroforestales y tecnologías eco eficientes. Allí implantamos, en alianza con la Universidad Politécnica de Madrid, Multiscan y el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, CDTI, tecnologías disruptivas para el beneficio y procesamiento, con lo que se dinamizó una red de innovación internacional abierta y colaborativa para la agregación sostenida de valor al café y su caficultura que en 2015 se convirtió en el Parque Tecnológico de innovación TECNiCAFÉ. Desde entonces, el número de socios ha aumentado y además de Supracafé y Multiscan, el proyecto cuenta con la participación de la Gobernación del Cauca, la Federación Nacional de Cafeteros, la Asociación de Mujeres Caficultoras del Cauca (comunidad beneficiaria de Supracafé desde 1999) y el Instituto para la Calidad del Café CQI.


La calidad integral clave para conseguir cafés únicos

Hoy, más de 21.000 actores de la cadena internacional del Café, provenientes de más de 42 países ya se han articulado en la red de innovación de TECNiCAFÉ, haciendo énfasis en la generación de un lenguaje común de la transferencia de calidad entre socios y aliados para satisfacer de forma cada vez más adecuada y apropiada, las necesidades y expectativas de nuestros clientes y consumidores. Para ello, hemos diseñado, desarrollado e implementado programas y sistemas de formación para cada eslabón del proceso de producción, procesamiento, transformación y servicio del café, que ofrecemos aquí, sobre el terreno. Con el referente enológico, hemos instaurado, por ejemplo, los estudios de Q Processing 1, 2 y 3, Catador Q Grader Arábica, profesional tostador y barista. 

Es imprescindible innovar, para lograr generar modelos de negocios más inclusivos, equitativos y justos a través de la cadena internacional de valor del café. Es necesario que en las relaciones entre socios se prime la calidad, la honestidad y la transparencia, en ambos sentidos. Requerimos visibilidad, identidad y reconocimiento al esfuerzo que todos hacemos, trascendiendo hacia los objetivos comunes de la sostenibilidad y sustentabilidad.

Estamos trabajando para poner en valor los bienes y servicios ecosistémicos cafeteros; promulgando nuestras contribuciones sectoriales en la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica y el objetivo común para mitigar los gases de efecto invernadero, demostrando con nuestro ejemplo, las bondades de un balance hídrico, energético y de carbono. Proyectamos reconectar dos de las selvas más grandes del planeta, Amazonas y Pacífica, integrando los Parques Nacionales Naturales Purace y Munchique a través de, por lo menos, 1.500 hectáreas de cafetales con sombrío biodiverso y la dinamización de un clúster de innovación social y tecnológico de cafés de alta calidad. Con todo ello pretendemos, además,  el cese del conflicto armado y de las economías ilícitas en la zona y alcanzar, así, la reconciliación y la paz, que tanto requiere nuestra sociedad. 

El café, una herramienta de paz

Hemos asumido el reto de hacer transferencia tecnológica y apoyo psicosocial a comunidades víctimas, como las mujeres caficultoras del Cauca; las comunidades más vulnerables e indefensas, como son los niños y niñas de las escuelas rurales y a los diferentes actores que han formado parte del conflicto armado que durante más de 50 años ha azotado nuestro país (policías, soldados y excombatientes de los diversos grupos ilegales de extrema izquierda y derecha). Yo no he vivido un día de mi vida, sin que mi país no haya estado en medio de la absurda guerra…

Hemos decidido, pues, asumir la responsabilidad de hacernos parte de la solución e intentar dejar de ser parte del problema… Para ello, estamos promoviendo el café como un medio de salvación para la reconstrucción de un proyecto de vida familiar, beneficiando hasta ahora a cientos de familias. Por todo ello, nuestra organización, con Supracafé a la cabeza, ha sido reconocida con el Premio Seres a la Innovación Social, hemos sido convocados durante los últimos tres años a la cumbre anual de la OCDE en Paris para dar testimonio de RSEC y desde el 2017 ha sido promulgada como la 1ª en España y 204  en el mundo, comprometida con los 17 ODS de PNUD. 

Paralelo a este trabajo, realizamos sistémicamente vigilancia tecnológica, inteligencia competitiva (cooperativa) y prospectiva sectorial, determinando retos y desafíos en la cadena internacional de valor e identificando talentos y capacidades desde las ciencias y la tecnología para hacer gestión del conocimiento dirigido a la innovación. Es de este trabajo que surgen emprendimientos de base tecnológica (ya son más de 60 en las diferentes etapas de la producción y el procesamiento), que apuntan al cierre de brechas, que mejoren la eco eficiencia de la industria y la satisfacción integral de nuestros clientes y consumidores. A mayor calidad, mayor satisfacción para los clientes y consumidores y mayor percepción y generación de valor para todos. ¡Unidos lo podremos todo!”.