FRIEDLIEB FRENAND RUNGE

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Desde que Google decidiera celebrar puntualmente los aniversarios de ciertos personajes históricos, recordándonos su existencia con un giño a su figura en la página de inicio de este buscador, son varias figuras históricas las que han logrado salir a luz y abandonar, ni que fuera por un día, su, por lo general, injusto anonimato. Uno de los grandes científicos que lo logró el pasado mes de febrero fue Friedlieb Ferdinand Runge, el descubridor de la cafeína en 1820.

Runge fue investigador por vocación y químico por formación. Desde su infancia jugó y experimentó con todo lo que le caía en las manos y fue precisamente este espíritu inquieto y sediento de conocimiento el que le llevó a dar con la cafeína. La gran anécdota de este hallazgo es que lo hizo animado por el reconocido escritor Johann Wolfgang von Goethe. El autor de Fausto era un gran amante del café y perplejo por el hallazgo que había hecho Runge sobre el efecto dilatador de la belladona sobre las pupilas, le pidió que analizara la composición química del café, una bebida que le tenía fascinado por su sabor y efectos.

Runge, aceptó el reto sin dilación y no había pasado ni un año desde la petición de Goethe que en 1820 aisló, por primera vez en la historia, el ingrediente activo que hoy conocemos como cafeína. Runge definió la sustancia como clara, inodora y con un sabor muy amargo en su presentación original. La comunidad científica validó su trabajo y en 1823, la palabra cafeína aparecía ya en varios diccionarios médicos.

UNA VIDA DEDICADA A LA INVESTIGACIÓN

Friedlieb Ferdinand Runge nació el 8 de febrero, de 1794 cerca de Hamburgo, el gran Puerto cafetero de Alemania. Tras acabar la escuela, se inició en la profesión farmacéutica, lo que le permitió unos ingresos regulares que decidió invertir sin recelo en sus experimentos. Estudió Medicina en la Universidad de Berlín y Gotinga, donde completó unas prácticas en química. En Jena obtuvo su doctorado en Física con un trabajo botánico sobre la intoxicación con belladona y beleño y fue allí, donde su profesor de Química, Döbereiner, invitó a Goethe para que viera lo que ocurría en las pupilas de unos gatos, cuando Runge les dejaba caer unas gotitas de extracto de belladona. Durante su estancia en Berlín, donde llegó a dar clase como profesor en la Universidad, incrementó su actividad en la investigación, pero no en las instalaciones del centro universitario sino en su propio domicilio que convirtió en un gran laboratorio. Vivió, estudió y trabajó, también, en Paris -el gran centro de investigación química del momento-, en Breslavia y Oranienburgo, la localidad alemana en la que falleció (1897) en el total anonimato, como tanto otros grandes personajes de la historia. Un par de años después de su muerte, la Asociación Química Alemana hizo una recolecta para hacerle un homenaje, pero lo recogido solo dio para una modesta placa que colocaron encima de su tumba.

LA GRAN INCÓGNITA DE LA EVOLUCIÓN DE LA CAFEÍNA

Friedlieb Ferdinand Runge inventó el primer colorante de alquitrán de hulla, fue el primero en aislar la quinina, en crear una técnica temprana para separar sustancias químicas -cromatografía en papel- y descubrió la purina, el tinte azul anilina, el pirrol, la quinoleína, el fenol, el timol, la atropina y la cafeína, de la que los científicos siguen intentando determinar cuál es su origen evolutivo y por qué las plantas la producen.

Uno de los últimos descubrimientos en este ámbito, es el estudio realizado por la Universidad de Buffalo (EUA) y que publicó la revista Science en el año 2014. Según su investigación, la producción de cafeína tiene su origen en un compuesto precursor llamado xantosina que en los cafetos cambia por el efectos de unas enzimas presentes en estas plantas (N-metiltransferasa) que agregan o quitan átomos a la xantosina. El resultado es la cafeína.

Esta capacidad transformadora, aseguran los científicos, es el efecto de millones de años de evolución, que han permitido a plantas como los cafetos, controlar su entorno. También lo han hecho los arboles del cacao o las plantas de té, aunque en su caso, las enzimas que modifican la xantosinas es diferente a las del café, aunque el resultado sea el mismo. Según los científicos se trata de una doble evolución de la cafeína o una evolución convergente que siguen investigando.

1 The coffee genome provides insight into the convergent evolution of caffeine biosynthesis. Science 05 Sep 2014: Vol. 345, Issue 6201, pp. 1181-1184