Los baristas y el éxito de las cafeterías australianas

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Joshua Clifton vive y respira la industria de la hostelería australiana. Ha trabajado en cafeterías y restaurantes galardonados de todo el país, es el creador de la red de cafés más grande de Australia en Facebook: The Australian Café Owners Network, autor del libro “The Hospitality Survival Guide”, y uno de los mayores influencers del café en su país. Los baristas australianos están desempeñando uno de los papeles más importantes en el mercado de cafés de espe- cialidad, habiendo logrado consolidar un potente segmento de ca- feterías, referentes en calidad e innovación. Joshua Clifton conoce bien a este colectivo y ha desarrollado estrategias para optimizar la relación entre baristas y clientes a favor del crecimiento de los negocios de café.

¿Cuál es el secreto del crecimiento de las cafeterías en Australia? ¡Resiliencia y adaptabilidad! Este es el secreto, no hay más. En un mercado altamente saturado, en el que ofrecer una experiencia consistente es crucial, estos establecimientos han exprimido al máximo su capacidad par adaptarse y ampliar sus límites en los estándares del café. Si combinamos todo ello con el compromiso para superar las expectativas de los clientes, tanto presencialmente como en línea, tendremos frente a nosotros la poderosa estrategia de crecimiento que ha llevado a las cafeterías australianas hasta lo más alto.


Según National Geographic, el café llegó por primera vez a Australia con la primera flota en 1788, pero no fue hasta 1870 cuando los cafés de estilo parisino se pusieron de moda. En la década de 1930, el espresso desembarcó en nuestras costas y en los años 70, 80 y 90, la cultura cafetera dio un importante paso adelante, con la inauguración de cientos de cafeterías en suburbios, callejuelas y supermercados.

IGUAL QUE LOS CHEFS EN UNA COCINA ABIERTA, LOS BARISTAS ESTÁN ABRIENDO SU ÁREA DE TRABAJO Y HACIÉNDOLA ACCESIBLE A LOS CLIENTES

Ahora bien, los últimos cinco años, más o menos, han sido cruciales en el desarrollo y crecimiento de este sector. La dinamización ha llegado de mano del mercado de cafés especiales en el que los baristas australianos fundamentan la experiencia completa del café.

Hoy en día, la mayoría de los habitantes de Australia tienen una cafetería a tiro de piedra de su casa y es por este motivo que no solo eligen a la que entrar por la calidad del café y de la comida que sirven, sino, sobretodo también, por la experiencia general que les ofrece.

En este nuevo marco, la construcción de relaciones con los clientes se ha convertido, más que nunca, en un punto focal e importante no solo para mantenerse competitivo, sino también para crecer. Esto implica tener una marca poderosa con la que los clientes conecten y con la que también compartan valores.

Cada vez es mayor la concienciación y también las expectativas del consumidor sobre el café que va a beber. El cliente quiere saber de donde viene, como se obtiene, como se entrega... Es así, que a la gestión básica del establecimiento se ha sumado un nuevo entendimiento central del negocio y la necesidad ineludible de gestionar las expectativas de los clientes de mano de profesionales que conozcan muy bien el producto... los baristas.

Como las barreras de entrada al sector de la hostelería en Australia son muy pocas, hasta ahora era fácil para cualquier persona con amplios conocimientos sobre negocios o ninguno en absoluto, ingresar al mercado.

Pero, ahora, ha quedado claro que el éxito va mucho más allá de la comprensión de la dinámica de la industria de la hostelería y de las expectativas financieras... se trata de personas y de producto.

PROFESIONALIDAD, COMPETENCIA Y BUEN CAFÉ

Es así, que hoy ya, los baristas en las cafeterías australianas son más que simples “preparadores de cafés”. La mayoría de estos profesionales están formados expresamente para desarrollar su trabajo, cuentan con amplios conocimientos sobre el café, son una fuente importante de información para el cliente y se han convertido en los iconos de la experiencia del café que el público admira. De mano de estos profesionales, las cafeterías australianas no dejan de incrementar de forma constante los límites del refinamiento del café que sirven, lo que ha revertido en el actual panorama de cafés, cafeterías y baristas referentes en todo el mundo.

La competencia entre los establecimientos ha crecido de forma notable, y para mantener su competitividad, los responsables de estos negocios se muestran cada vez más interesados en aprender sobre calidades, nuevos métodos de elaboración del café; nuevos equipos; nuevas recetas; e incluso nuevas vías para acompañar a sus clientes en su deseo de conocer más sobre el café. Todo esto se traduce en un mercado cada vez más especializado y que, todo apunta, seguirá creciendo durante los próximos años, lo que a pesar de la aparente buena noticia que supone, ha levantado, también, algunas voces de alarma. Concretamente, la de los que se cuestionan si esta tendencia es sostenible si, a la larga, la mayoría de los cafés van a seguir la misma pauta. Y lo cierto es que la cuestión es de difícil respuesta, aunque, en mi opinión, este movimiento se trata, esencialmente, de un compromiso a favor de refinar constantemente la experiencia del café y del cliente... para crear “fanáticos entregados” que compartan lo que haces.

De momento este colectivo de amantes del café cuenta ya con miles de seguidores en Australia, donde la Generación y (nacidos entre 1980 y 1994) y la Generación X (nacidos entre 1965 y 1979) se han convertido en los principales clientes de las cafeterías del país y en los principales admiradores, también, del trabajo de los baristas, una profesión en alza en Australia debido a la buena prensa que tienen sus habilidades entre la opinión pública.

Y es que, mientras vamos refinando la experiencia del café, los baristas están desempeñando en este momento, uno de los papeles más importantes en el mercado del café en Australia. Son un punto focal del desarrollo y son ellos los que manejan la gran mayoría de los encuentros con los clientes, por lo que son requeridos en todo tipo de establecimientos especializados.

La preparación del café se ha convirtiendo en un atractivo más del consumo de la taza e igual que hicieron ya los chefs hace un tiempo con las cocinas abiertas, los baristas australianos están abriendo su área de trabajo y haciéndola accesible a los clientes, con los que apuestan por interactuar y compartir cultura de café.

Australia tiene certificaciones reconocidas a nivel nacional para la formación de baristas. Tenemos una gran cantidad de escuelas independientes y es habitual la capacitación continua en los lugares de trabajo a través de otros baristas. Además, los tostadores de café también suelen ofrecerles formación y recursos.

Actualmente, los baristas profesionales se concentran básicamente en las cafeterías y son escasos los casos de establecimientos de hostelería afines, como restaurantes, que cuentan con este perfil de personal especializado. Y esto es así, porque el número de cafeterías es tan abundante, que los australianos buscan estos lugares para tomar su café, igual que van a las hamburgueserías a probar una buena hamburguesa y a una coctelería para degustar un excelente combinado.

Teniendo esto en cuenta, es difícil para los clientes australianos comprender que un restaurante pueda ofrecer una experiencia de café excepcional. Incluso si el café es excepcional en uno de estos establecimientos, en estos momentos, la mente del cliente, ya no asocia a que allí pueda disfrutar de la misma experiencia de café que una cafetería.

En general, pues, el éxito de las cafeterías australianas depende de lo bien que puedan comunicarse y relacionarse los baristas con los clientes y de lo bien que puedan crear experiencias positivas y consistentes para ellos.

Joshua Clifton, Experto marketing y en la industria de las cafeterías australianas


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