DEMUESTRAN EL EFECTO SALUDABLE DEL CAFÉ EN PERSONAS MAYORES

rawpixel-1147214-unsplash.jpg

El café no supone ningún riesgo a la hora de sufrir limitaciones funcionales en las personas mayores, pudiendo ser incluso beneficioso en ciudadanos que presentan un riesgo elevado de deterioro de la función física, fragilidad o discapacidad. Esta es la principal conclusión que se extrae del estudio realizado por Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del que tras 7 años de seguimiento de pacientes, se han publicado, ahora, sus resultados en el European Journal of Nutrition. 

La investigación que la UAM ha realizado en colaboración con el Instituto de Investigación Hospital Universitario La Paz (IdiPaz), el CIBERESP (CIBER de Epidemiología y Salud Pública) y el IMDEA Alimentación, ha sido destacada en círculos científicos por su método en el que se fundamenta el consumo de café estudiado en cada individuo a través de un historial de dieta validado, que ha permitido, además, obtener información detallada sobre el tipo de café consumido y su preparación (en España café no filtrado). Otros puntos fuertes de este estudio valorados por la comunidad médica y científica es su diseño prospectivo, el período de seguimiento relativamente largo y la inclusión de pruebas de rendimiento físico como una medida objetiva en la determinación de las conclusiones finales del mismo. Por el contrario, en las discusiones sobre el mismo, se advierte que al haberse realizado la investigación en grupos de personas ancianas que viven en comunidades, sólo se ha podido examinar los casos menos graves de deterioro de la función física y discapacidad. 

Los autores del trabajo han justificado este estudio argumentando que el café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, por lo que estudiar los efectos de su consumo sobre la salud es "muy relevante".

La investigación

El estudio sobre los efectos del café en el deterioro físico de los adultos mayores, se ha basado en datos del Seniors-ENRICA, el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España que comenzó a realizarse en 2008-2010 sobre un total de 3.289 personas mayores de 60 años en todo el territorio nacional. De este modo, los investigadores de la UAM, el IdiPaz, el y el IMDEA Alimentación, han podido trabajar con esta importante base de datos a la que han sumado las informaciones recogidas a través de las visitas domiciliarias a los ciudadanos participantes en la muestra.

"Al inicio de esta investigación se recogió información sociodemográfica, estilos de vida, estado de salud y diagnóstico de enfermedades a través de una entrevista telefónica. A continuación, entrevistadores entrenados realizaron dos visitas domiciliarias secuenciales en el domicilio de los participantes, que sirvieron para recoger información sobre dieta, realizar algunos test físicos y recoger muestras de sangre y orina. Posteriormente, se siguió a los participantes durante un total de siete años para determinar cuáles de ellos desarrollaban las principales enfermedades estudiadas", explican los autores de esta investigación, entre ellos Marcos D. Machado-Fragua, Investigador del Área de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de la UAM, quien el año pasado ya presentó otro estudio en el que evaluó la relación prospectiva entre el consumo de café, productos lácteos, refrescos y el patrón de la dieta mediterránea con el riesgo de sufrir incidentes de pérdida de audición en los ancianos.

Según los resultados que se recogen en la investigación sobre el efecto del consumo de café en el deterioro físico de los mayores de 60 años, y comparando las informaciones aportadas por los bebedores de esta bebida frente a las facilitadas por los no consumidores, la ingesta de ≥ 2 tazas de café/ día se asocia con un menor riesgo de alteración de la agilidad en pacientes con obesidad. Esta misma cantidad de café al día, también se relaciona en las conclusiones con un menor riesgo de movilidad reducida entre los individuos con hipertensión. Además, entre los sujetos con diabetes, los que consumieron ≥ 2 tazas/día tuvieron un menor riesgo de discapacidad. En todos los casos citados, este deterioro físico o discapacidad es entendido esta como la dificultad para realizar actividades de la vida diaria, que limita la capacidad del individuo y puede comprometer su calidad de vida.

Las conclusiones destacan, además, que el efecto de consumo de ≥ 2 tazas / día tiene especial incidencia positiva en las mujeres, al tratarse, este, de un grupo con riesgo elevado de deterioro de la función física.

Un estudio sin precedentes 

Esta relación sobre los efectos concretos del consumo de café en las limitaciones funcionales de personas mayores de 60 años es la primera vez que se trabaja de forma específica, existiendo con anterioridad únicamente algunos estudios que relacionaban el consume de esta bebida con la pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer (sarcopenia) en ratones. En estas investigaciones se dejó constancia que la administración de café a los roedores aumentaba el peso de su músculo esquelético, la fuerza de agarre y la aceleración en la regeneración de lesiones. Además, en un estudio in vitro, los mismos autores concluyeron que la administración de café mejoró la tasa de proliferación y la síntesis de ADN en las células satélite de los músculos de los ratones, lo que produce un aumento en su masa muscular y el mantenimiento de la misma. Del mismo modo, estas investigaciones demostraron que el café mejora la sensibilidad a la insulina y aumenta la captación de glucosa en el músculo, lo que permite, también, una mejor función del músculo esquelético. En todos estos casos, los efectos se han atribuido al consumo total de café, pero no a sustancias específicas presentes en la bebida.

Conocidas todas evidencias, los investigadores creen que es plausible que el café pueda reducir indirectamente el riesgo de deterioro de la función física, fragilidad o discapacidad a través de la disminución de la sarcopenia relacionada con la edad y la mejora de la integridad muscular.

Más evidencias

El trabajo liderado por la investigadora Manuela García de la Hera de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición de la Universidad Miguel Hernández (UMH), ha analizado el efecto del consumo de café sobre la mortalidad total, tanto cardiovascular como por cáncer, en personas de la Comunidad Valenciana mayores de 65 años. 

En la investigación se evaluó, a los 6 y 12 años, la supervivencia de 903 personas, que participaron en dos encuestas de salud, realizadas a mediados de los noventa y principios de 2000, basadas en muestras representativas. A los participantes se les analizó la dieta, el estado de salud y los principales estilos de vida, incluido el consumo habitual de café.

Durante el periodo de estudio, se observó entre los bebedores de café una menor mortalidad cardiovascular, que supuso el 40% del total de 403 muertes observadas. Por un lado, los que consumían hasta una taza de café al día presentaron un 18% menos de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, mientras que los que consumían más de una taza al día, representaron un 62% menos que los no consumidores de café. Este efecto protector resultó estadísticamente significativo a los 6 años y se atenuó a los 12.

Por otra parte, no se observó ningún efecto significativo relacionado con la mortalidad total o por cáncer, ni diferencias según el tipo de café consumido (normal o descafeinado). Por todo ello, los autores concluyen que, globalmente y a expensas de más estudios confirmatorios, el consumo de café en población de edad avanzada parece ser un hábito seguro.

Ambos estudios demuestran pues, y una vez más, los beneficios para nuestra salud del consumo moderado de café, ya que, aparte del efecto protector sobre la mortalidad cardiovascular, no se observó ningún aumento de la mortalidad a medio o largo plazo entre los consumidores habitual y tampoco, ningún riesgo añadido, a la hora de sufrir limitaciones funcionales en las personas mayores.

Apuntar, eso sí, que en los dos casos,los investigadores concluyen también que aunque el consumo de café podría ser beneficioso y seguro para los adultos mayores, es necesario el consejo individualizado sobre su ingesta, sobretodo, en las personas que presentan problemas de salud relacionados con el consumo de cafeína.


coffee-ft-0318.jpg

El efecto positivo de ≥ 2 tazas/día es mayor en las mujeres, por su riesgo elevado de deterioro de la función física


Beneficios del consumo regular de café

·SOBRE EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL: Estimula, inhibe el sueño, disminuye la fatiga, favorece la concentración, aumentando el rendimiento intelectual, disminuye el tiempo de reacción y proporciona cierta euforia y bienestar.  La OMS (Organización Mundial de la Salud) establece que no hay pruebas algunas que el consumo de cafeína genere adicción.

·SOBRE EL APARATO DIGESTIVO: Favorece un aumento de la secreción gástrica por acción  sobre las células del estómago, incrementa la absorción proteica y de la vitamina B12. Su exceso, sin embargo, puede producir gastritis.

·SOBRE APARATO RESPIRATORIO: La cafeína produce relajación. Ejerce una ligera acción broncodilatadora, lo que puede tener interés y beneficio con el asma bronquial.

·SOBRE LA MUSCULATURA ESQUELÉTICA: La cafeína consigue  aumentar la capacidad funcional muscular, ya que  hace más potente la contracción y disminuye la fatiga. Mejora el rendimiento físico, sobre todo en tareas con más esfuerzo.

·ACTIVIDAD ANTIOXIDANTE: Diversos estudios han puesto de manifiesto un alto contenido en antioxidantes en el café, con alta biodisponibilidad. El organismo humano absorbe el 33% del ácido clorogénico y el 95% del ácido cafeico ingerido. Además, el tostado del café aumenta la actividad antioxidante. 

·DISMINUCIÓN DEL RIESGO DE SUFRIR DIABETES MELLITUS 2 (DM2): Se ha comprobado que el  ácido clorogénico y sus derivados son capaces de reducir la absorción de glucosa. Podría decirse que la cafeína tiene un efecto en la sensibilidad a la insulina y puede aumentar su secreción y mejorar la sensibilidad.

·PREVENCIÓN DEL PARKINSON Y DEL ALZHEIMER: Diversos estudios relacionan el consumo de café sin descafeinar (3 tazas al día) y el riesgo de padecer enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer. 

·CÁLCULOS BILIARES: Diversas investigaciones indican que el consumo moderado (2 tazas o 3 al día) reduce la formación de cálculos biliares. Esto podría justificarse por el efecto de la cafeína, que previene o dificulta la cristalización del colesterol.

·EFECTO EN EL SISTEMA CARDIOVASCULAR: La cafeína es un estimulante cardíaco, produciendo un aumento  de la fuerza de contracción muscular y del gasto cardíaco. Provoca vasodilatación  en los vasos (originando un ligero aumento de presión), mientras que en la circulación sanguínea cerebral se da una disminución, que se asocia a un descenso en la presión, lo que justifica a que el café alivia el dolor de cabeza. Excesos podrían generan taquicardias. 

Fuente: Dr. Ximena Chavez Alonso, Profesora de la Especialidad de Nutrición Geriátrica de la Universidad Norbert Wiener de Lima (Perú)


Descargar artículo en PDF