CAFÉ MUNDI · PROYECTO GUMUZ: GUBLAK, ETIOPIA

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Etiopía es la cuna del café, actual quinto mayor productor mundial de este producto y primer exportador africano. Con un valor de más de 860 millones de dólares en la cosecha 2016-2017, el café es considerado el producto estrella de Etiopía y constituye hoy la mayor fuente de ingresos de exportación para este país de más de 100 millones de habitantes, con una de las economías más pobres del mundo (según datos de la Unesco, más de un 81% de los etíopes sobrevive con menos de dos euros al día) y con la mayor parte de su población ubicada en zonas rurales de difícil acceso.

Un buen ejemplo de ello es la comunidad Gumuz, objetivo de uno de los más recientes proyectos de Café Mundi, fundación sin ánimo de lucro formada por empresas del sector cafetero español que da cobertura a actuaciones encaminadas a la mejora de las condiciones de vida de comunidades cafeteras de todo el mundo, creando infraestructuras y mecanismos que ayuden a combatir la pobreza.

Los Gumuz son una de las tribus de raza nilótica (o nilo-sahariana) con más larga presencia en Etiopía pero también una de las más deprimidas y marginales del país. Llegaron a Etiopía procedentes del Sudánsiguiendo el curso del Nilo y se asentaron en la región Benishangul – Gumuz, al noroeste del territorio etíope.La provincia de Metekel, un territorio ocupado por una gran sabana boscosaes, desde antiguo, una de las zonas de la región que acoge más población de esta etnia, y donde se localiza el nuevo proyecto de Café Mundi. Concretamente, la intervención se lleva a cabo en cuatro poblados de la ciudad de Gublak, donde en colaboración con la ONG África Directo, se dotará de paneles solares a los salones multiusos de estas comunidades que sirven tanto para actos de tipo educativo y formativo, como para actividades de tipo social y cultural. 

Para los Gumuz, estos paneles significarán, en la mayor parte de los casos el primer acceso a la electricidad, si tenemos en cuenta que hasta hace pocos años estos etíopes vivían totalmente aislados, sin conocer el uso de la rueda, de la moneda, el vestido o mucho menos la energía solar. El poder disponer ahora de ella permitirá ampliar la oferta de servicios de estos salones comunitarios, muy especialmente, todos aquellos relacionados con la educación y la promoción social y cultural del pueblo Gumuz. 

De piel muy negra y con unos rasgos faciales que contrastan fuertemente con el color más claro de los etíopes del altiplano (semitas y cusitas), los Gumuz han sido sistemáticamente rechazados por sus compatriotas y, también, comprados y vendidos como esclavos hasta bien entrado el siglo XX. 

La provincia de Metekel era el coto de caza de las clases pudientes del imperio etíope, que vivían en la corte de Gondar o que gobernaban las provincias norteñas del imperio. Esto explica el retraso social en que se encuentran en la actualidad esta comunidad, roto sólo por la llegada de inversores que obtienen tierras concedidas por el gobierno y que son de alguna manera sustraídas a los Gumuz. 

Hasta el año 2012 no se construyó el primer puente que conecta ambas partes de la región Benishangul – Gumuz divididas por el Nilo Azul y no ha sido tampoco hasta hace escasos años que los Gumuz han roto el total aislamiento en el que vivían. La inmensa mayoría son analfabetos y solo hablan su lengua local, lo que les dificulta el acceso a la escolarización y su integración en la sociedad, que además les rechaza.

Estos últimos cinco años, el gobierno ha comenzado a desarrollar la zona con carreteras, escuelas, centros de salud, etc., aunque están todavía lejos de llegar al nivel medio de la nación. 

Las viviendas de los Gumuz son chozas construidas con palos, de una sola habitación, con suelo de tierra y no disponen de agua corriente ni de electricidad. Cocinan con leña en el interior de estos habitáculos (lo que con frecuencia ocasiona quemaduras a los más pequeños) y no disponen de letrinas. 

Los Gumuz son recolectores y tienen una económica de subsistencia. Durante el día, los hombres se van al bosque y las mujeres van a los campos y vuelven solo al oscurecer. Esto obliga a que todas las actividades comunitarias se tengan que realizar después de que ha oscurecido, siendo la falta de luz uno de los principales problemas, pues obstaculiza el uso de material escrito y no permite el uso de medios tan comunes como proyectores, TV, etc. 

El proyecto de paneles solares de Café Mundi y África Directo tiene como objetivo acabar con estás circunstancias y asegurar en los salones multiusos de los de Gublak, Jimteha, Dilisambi, Daboh Kokel y en el Hostel building de la propia ciudad, la electricidad necesaria para ofrecer, tras la jornada laboral y cuando ya no hay luz, cursos de alfabetización, salud e higiene, agricultura, ciudadanía e idiomas(lenguas oficiales: amárico, oromo e inglés). En estos espacios también se ha proyectado brindar apoyo extra escolar (la población infantil es muy importante entre los Gumuz, polígamos y con una media de seis hijos por mujer)e inaugurar un servicio de biblioteca. Además, los salones comunitarios pretenden ser un lugar donde los niños puedan hacer sus deberes; donde se celebren reuniones de todo tipo y dónde compartir actividades culturales y recreativas.

El proyecto de paneles solares auspiciado por Café Mundi representa un paso adelante muy importante para la pequeña ciudad de Gublak que con poco más de 5.000 habitantes, no había recibido hasta 2011 ningún tipo de ayuda externa. Ese año se estableció allí una Comunidad de Misioneros y Misioneras Combonianos respondiendo al llamamiento de las autoridades civiles de la región, dado el estado de subdesarrollo de la zona y la ausencia total de otras ONG’s. Además de estos cuatro salones multiusos, otro de los grandes logros de la cooperación internacional en Gublak es la escuela infantil fruto de la colaboración de esta comunidad de misioneros y África Directo.                                   


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¿Está el café de Etiopía en peligro de extinción?

Según un estudio del Real Jardín Botánico de Kew (Inglaterra), las actuales zonas de cultivo de café en Etiopía podrían disminuir hasta 60% a finales de este siglo si sigue la tendencia actual de incremento de temperaturas provocadas por el cambio climático. El estudio que se basa en el pronóstico de un posible incremento de hasta 4ºC de temperatura en las zonas de cultivo y un escenario de emisión de gases invernadero que se mantenga alto desde ahora hasta 2100 advierte que ni tan siquiera con un escenario de cambio climático más conservador, las actuales zonas cafeteras en Etiopía se podrían conservar en su totalidad, aunque claro está, que las expectativas mejorarían. El traslado de las zonas de cultivo combinado con la conservación de los bosques y la replantación, son otras medidas que se apuntan para conservar el cultivo del café en este país y, también, en el resto de orígenes, amenazados por la misma lacra del cambio climático. 

 


Los Guzum y el café 

El alimento básico de los Guzum es el sorgo, una planta herbácea que cocinan en forma de gachas y que utilizan, también, para preparar cerveza. En su cocina utilizan los productos naturales de día, comen pepitas de calabaza, cacahuetes, y algunos insectos; cazan animales salvajes, como duikers y jabalíes; recolectan frutas, miel salvaje y semillas; y beben café. 

De hecho, el café es una bebida importante para esta comunidad que celebra, por ejemplo, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia alrededor de una olla de café. 

Tanto es así, que algunos de los incipientes centros de salud de la región de Benishangul – Gumuz para atraer la atención de las mujeres embarazadas sobre la importancia de los cuidados prenatales, la lactancia materna, o sobre las ventajas del seguimiento profesional del embarazo para su salud y la de sus bebés, permiten que la familia esté cerca durante la estancia de la madre en el centro y que convivan entorno al café, para que no se rompa la tradición.

Pico y pala, en esta zona empobrecida de Etiopía, se ha conseguido reducir la mortalidad neonatal a la mitad y entre 2000 y 2016, en Benishangul-Gumuz han pasado de 65 a 35 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. El objetivo es seguir mejorado estos ratios y rebajar la todavía mucha presión que reciben las madres para tener a sus bebés en casa – 73% de los casos, según datos de Unicef-. La clave… eliminar barreras culturales, prejuicios y miedos.

El café es, además, de la bebida de las reuniones familiares, la de los encuentros sociales y nada empieza en Etiopía hasta que no está el café a punto, siendo la ceremonia de su preparación una parte importante de la forma parte de la vida de los etíopes

Las mujeres son las encargadas de preparar la infusión. Ellas muelen los granos de café verde, los tuestan al fuego y cuando el humo del carbón y del café hirviendo ha llenado el ambiente y espantado los espíritus, según la tradición etíope, sirven la bebida ayudadas con una especie debotijo de barro negro de base ancha y boca estrecha. El café se toma en pequeños cuencos, bien azucarado y jamás con leche.


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