VICENTINA PHOCCO, GANADORA DEL PREMIO AL MEJOR CAFÉ DE ESPECIALIDAD DEL MUNDO

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“Cultivar café convencional ya no sale a cuenta” 

La Specialty Coffee Expo es la feria de cafés especiales que marca los ritmos del sector y en su edición de este año, celebrada a mediados de primavera en Seattle, distinguió al café de la productora peruana Vicentina Phocco Palero, como el Mejor Café de Calidad a nivel mundial en la categoría de pequeños productores. 

A la competición concurrían cafés con puntuaciones de vértigo, pero por segundo año consecutivo, un café de la región de Puno se llevó el primer premio, volviendo a situar al café peruano en lo más alto del cajón de los aromáticos de mayor calidad del mundo. Vicentina se siente orgullosa en haber colaborado en este logro y espera con él, lograr mayor visibilidad para el café de calidad que se produce en Cruz Pata; nuevas carreteras en esta zona que faciliten la circulación de personas y el transporte de los café; y también, un laboratorio para su cooperativa Túpac Amaru. Y es que,para esta caficultora de 44 años,no ha sido nada fácil alcanzar esta distinción. 

Vicentina Phocco creció en medio de la pobreza, perdió a dos de sus cuatro hijos en dos accidentes y cuando intentaban salir adelante con su marido y sus dos hijos restantes, una plaga de roya puso en peligro la continuidad de su pequeña finca. Sin embargo, con tesón y el convencimiento de que el café podía ser una oportunidad legal y rentable para educar a sus niños, Vicentina y su esposo, Pablo Mamani Apaza.decidieron apostar todo lo que tenían por este producto y labrar un futuro para sus hijos. 

Su pequeña finca detan sólo 3 hectáreas se encuentra ubicada en un empinado monte de los Andes, a las afueras de Cruz Pata, en el distrito de Alto Inambari de la provincia de Sandia, en el Departamento de Puno. En la zona la neblina es habitual, y dada la altura en que se encuentran los cafetales de Vicentina, 2.026 metros sobre el nivel del mar, la finca es conocida como Las Nubes. Allí ella y su esposo pasan la mayor parte del tiempo, en unas dilatadas jornadas que empiezan antes que salga el sol y acaban poco antes de que este comience su retirada. 

“En la chacra nos despertamos muy temprano. Empezamos a las 4 de la madrugada para preparar nuestro desayuno que tomamos sobre las 5:30. A las 6:00 empezamos a trabajar hasta las 4 o las 5 de la tarde. El trabajo varía según el momento concreto de cada temporada, siembra, en enero; deshierbe, tres veces al año; cosecha, de julio a diciembre-…Yo soy, en general, la encargada de la tierra y mi esposo siembra los mejores plantones que él mismo selecciona en nuestro pequeño huerto”, explica. 

El matrimonio se instaló en esta zona hace 25 años, cuando decidieron continuar con la tradición familiaral heredar los terrenos del padre de su esposo Pablo, también caficultor y socio de la cooperativa Túpac Amaru, a la cual todavía hoy pertenecen Vicentina y su esposo. En Cruz Pata únicamente viven una veintena de familias y todas se dedican al café. Acceder a la zona no es sencillo. La única carretera a la selva de Sandia está en mal estado, existe un alto grado de inseguridad provocado por el narcotráfico y son frecuentes los campamentos de mineros ilegales que extraen oro del río Inambari. A pesar de todo, la familia de Vicentina Phocco se siente agradecida por la posibilidad de hacer crecer aquí su café, aunque les gustaría que se invirtiera en la construcción de mejores vías de comunicación.

“En Perú estamos bendecidos por tener estas tierras. Tienen buena materia orgánica, la altitud nos favorece y nuestro clima es especialmente indicado para cultivar café”.

Antes que ellos, sus padres ya se habían dedicado a la producción del grano, trasladando a sus hijos todo su conocimiento al respecto. 

“Los métodos de siembra que empleamos los hemos aprendido de nuestros padres, aunque gracias al proyecto “Mejoramiento de la Cadena Productiva de Café”, financiado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) y ejecutado por la municipalidad distrital de Alto Inambari, hemos conseguido perfeccionar nuestra técnica. Durante seis años, estas dos instituciones nos han brindado asistencia técnica y de esta forma hemos conseguido mejorar nuestro café hasta adquirir buen cuerpo, acidez y aroma”.

Antes de presentarse y ganar el concurso del Premio Mundial al Mejor Café de Calidad de la Global Specialty CoffeeEXPO, Vicentina y su esposo no habían participado en ninguna competición internacional. 

“Es la primera vez que me he presentado a un concurso y me gustaría seguir haciéndolo de ahora en adelante en más evento. Decidimos participar en Seattlepor invitación de Cecovasa y la cooperativa Tupac Amaru. Hace tiempo que trabajamos con cafés especiales y siempre nuestros granos llegaban a puntajes altos, así que aceptamos y nos presentamos al concurso. 

Cuando me enteré de que gané no sabía qué hacer. Me emocioné mucho. Me acordé de mis hijos y lo mucho que sufrimos cuando se fueron de esta vida. Cuando los perdimos, nos habíamos planteado dejar nuestros cafetales porque no solo se vive lejos, sino porque la precariedad de las carreteras se había llevado a uno de ellos y porque nadie nos ayudó a aclarar y conseguir justicia por la muerte del otro, pero entendimos que el café podía representar un futuro para nuestros otros dos hijos,  Sherly (16) y Anchel (4) y con esta esperanza nos empeñamos a producircafé orgánico”.

Actualmente en la finca Las Nubes producen únicamente café arábica.Aunque la cantidad de café recogido varía dependiendo de las condiciones climáticas, abono y plagas (sufrimos una importante de roya hace pocos años), estamos recogiendo una media de 100-120 quintales/cosecha.

“En nuestra finca sólo cultivamos cafés arábicas: Bourbon, Caturra, Typica, Pache y Gheisa y durante todo el proceso de cultivo sólo utilizamos fertilizantes naturales y  sin intervención de ninguna máquina. 

El Premio alMejor Café de Calidad de la Global Specialty CoffeeEXPO, lo hemos ganado con nuestro Borbon purito, un café muy aromático e intenso en el que destacan notas a flores y  frutos rojos.

Como hacemos siempre en nuestra finca, recogimos los granos uno a uno, de forma selectiva, arrancando únicamente aquellos que estaban en su punto justo de maduración. Seguidamente, los hicimos fermentar durante 28 horas y que luego los lavamos en agua limpia y fresca. Una vez hecho esto, el secado se alargó durante 15 días bajo carpa solar. Es un trabajo muy duro, pero valió la pena. Soy una mujer cafetalera y estoy orgullosa de mi trabajo”.

Desde que se conoció el premio y sobretodo el trabajo y esfuerzo de Vicentina Phocco para asegurar el mejor café, esta caficultora se ha convertido en un símbolo para las miles de mujeres emprendedoras de Perú que trabajan en el campo.


 
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“El trabajo en la finca no solo es del hombre también nosotras las mujeres nos sacrificamos y hoy por hoy podemos representar a la mujer cafetalera peruana. Espero que este premio sirva para que nuestra voz llegue más lejos. Nos falta mucho apoyo. En mi finca no tenemos agua, no tenemos luz, no tenemos desagüe, para trasladar nuestro café tenemos que caminar hasta la carretera mas cercana. Me gustaría dar a conocer al mundo que en mi sector Cruz Pata, también se produce café de calidad; quisiera que juntos con mis socios de la cooperativa Tupac Amaru algún día pudiéramos exportar café directo a nuestros clientes de España, Alemania, Italia y otros países”.

En este objetivo, Vicentina no pasa por alto que las generaciones que les preceden son claves para asegurar y preservar la presencia del café peruano en los mercados de café de mayor calidad.  

“Los jóvenes tienen poco interés por el café. Quieren el trabajo fácil, y la producción de café, además, de ser una tarea dura, demora más que otros productos o otros trabajo, la recuperación de la inversión. Hay apoyo por parte del gobierno pero poco o nada le llega al productor, y esto lo perciben los hijos que prefieren buscar otras salidas profesionales. 

Cultivar café convencional ya no es una opción, no sale a cuenta, el precio es muy bajo. Los cafés especiales son los que nos abrirán las puertas al mercado y a precios mejores”.

A pregunta de nuestra revista, Vicentina asegura que le gustaría compartir una taza de su café ganador con la Reina Sofía de España. Se lo prepararía tal y como ella lo hace en su casa, un “café pasado”, elaborado con 8-10 gramos de café tostado y molido deja reposar de 3 a 4 minutos en el agua de la infusión, antes de servir; y le explicaría, nos dice, que “el café es lo mejor que me ha pasado. El café nos da vida y gracias a él puedo educar a mis hijos”.


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